domingo, 6 de noviembre de 2016

EL BOLETO DE MI MADRE

El boleto de mi madre
Publicado en clubdeescritura.com Fuentetaja. Septiembre 2016

Ofendida y temblando de incertidumbre mi mamá me baja del vagón. El Guarda le ha dicho que el carnet de médico del personal ferroviario de mi papá no la exime de pagar su boleto ni el mío tampoco. De ida, el carnet había servido…Tengo unos cuatro años y el viento de la pampa nos desampara. El tren puede echarse a andar sin nosotras que hemos dejado de ser la esposa y la hija del Doctor. ¿Cómo ha podido ocurrir esta degradación?

Entre ripio y durmientes, los zapatos de tacos altos de mamá sufren para alcanzar la boletería de una estación vacía. Habíamos ido de compras a Junín o a Chacabuco quizás. Sin posición social, estábamos a merced de la picardía del Guarda que nos miraba complacido desde en los escalones del vagón. Su grito de ¡Váaamonos! hubiera podido dejarnos ahí toda la noche hasta el siguiente tren de la mañana. La señora del Doctor y su hijita comprando un boleto en medio de un atardecer en el campo, a la vera de las vías. ¡Cuánta vergüenza! Mi madre tiembla como una hoja y es tanta su humillación que sufro por ella. Su angustia es desproporcionada porque la ve a través del cristal de su posición social disminuida.

Sus zapatos de cabritilla sortean los rieles de regreso al tren y ahí acaba mi recuerdo. Lo demás debió ser rutinario.
foto: portal "Pueblos Buenos Aires"

Hoy con 91 años encima, mamá se vuelve a poner nerviosa, porque no conoce el desenlace de su último viaje. Lleva un año comprando el boleto y se niega a volver al tren. Busca excusas, recuerdos y preguntas absurdas. Su cobardía la tiene al pie del pescante y no da el último paso. Yo la miro impotente como cuando tenía cuatro años y soy de nuevo ese testigo incapaz de ayudarla a soltar sus miedos, aferrados a su condición de señora del Doctor.

martes, 25 de octubre de 2016

MOLDERÍA ESENCIAL

Libro de Moldería e Indumentaria.
Mi hermana Silvia ha publicado un trabajo riguroso, prolijo y elegante sobre las piezas que componen las prendas de vestir. Para quienes estudian vestimenta será un libro de cabecera.
Las tres dimensiones representadas en forma plana son nuestras capacidades,ella en moldería, yo en arquitectura. Ella hace la segunda piel, yo la tercera. Esta habilidad común quién sabe dónde la abrevamos. La portada del libro es un cuadro que Silvia hizo hace años, cuando la pintura la ocupaba enteramente. Elegante y enigmática, la mujer del cuadro presenta el libro MODEL que se puede adquirir en Calle 12 no 716 (46 y 47) La Plata, 1900 Argentina.
contacto: silviabianconi@hotmail.com 

viernes, 23 de septiembre de 2016

ESPACIO PÚBLICO ENTORNO A LAS ESTACIONES DEL TREN

CARTA ABIERTA
TREN Y ESPACIO PÚBLICO
Publicado en CAMBIO Estado de México # 136, Septiembre 2016
Al Secretario de Comunicaciones y Transportes
A la Secretaria de la SEDATU
A los Presidentes Municipales de Zinacantepec, Toluca, Metepec, San Mateo Atenco y Lerma

Con la llegada del tren al valle de Toluca sobrevienen necesidades nuevas: plazas de desahogo de viajeros, estacionamientos para bicicletas (conocidos como racks), edificios de estacionamientos para autos, paradas de autobuses generosas y bien diseñadas, pasos peatonales con reductores de velocidad, áreas de espera sombreadas preferentemente por árboles que ayuden también a mitigar las inundaciones a través de sus raíces infiltrantes.
¿En dónde se hará toda esta infraestructura urbana que acompaña al tren? Buscamos en los planes de desarrollo urbano de los municipios afectados y no encontramos propiedad pública de ningún terreno estratégicamente ubicado. Es más, el Municipio de San Mateo Atenco, que colinda con dos estaciones, carece de plazas públicas; más bien, tiene una sola y muy lejos, del siglo XVI, en su centro.
Metepec no se queda atrás: contaba con unas canchas de futbol a escasos 100 metros de la nueva estación del tren Tecnológico, en San Jerónimo, pero súbitamente, en el bienio de Carolina Monroy, esas canchas fueron enajenadas por medio de malla ciclónica. El sitio sí es apto para un estacionamiento de varios pisos, pero los vecinos no saben a quién pertenece ahora el terreno o si fue desincorporado de la Hacienda Pública o vendido a particulares.
           
El terreno de 4,800 m2 es tan público que ostenta un espectacular donde se anuncia el gobierno del Estado, en cuyo caso, es el Estado de México el que está en la obligación de destinarlo a los espacios de infraestructura urbana que enumeramos al principio, ya que es un sitio estratégico porque se sirve de tres calles: el Tecnológico, Cisnes (en terracería) y Adolfo López Mateos.
Ahora bien, cada Municipio tiene la obligación social de adquirir la tierra que haga falta para hacer menos improvisada esta obra del tren. Subir y bajar de un tren es una vivencia imborrable, es una puerta de entrada a la historia de nuestra vida y consecuentemente debemos cuidar las formas y darle al viajero el respeto que se merece.
La inversión pública en torno a las estaciones puede brindarle a un municipio mucho dinero, puede ser autofinanciable debido a que los estacionamientos son de los negocios más rentables, así como las cafeterías y los sanitarios de paga. Pero aún más: si con el tren se favorece el flujo de gente afluente, la inversión pública en imagen urbana y equipamiento dará ganancias inmediatas a todos los municipios porque elevará el valor de las tierras bien servidas.
Se debe pensar a futuro y no a posteriori. Aún hay baldíos que la hacienda pública puede y debe adquirir para brindar un servicio integral, para evitar el changarrismo, los atropellados, los tumultos y los asaltos. Hacer ciudad es tarea pública. El tren por sí solo no hará ciudad.
Por la atención que le brinden a este escrito quedo agradecida

Dra. Susana Bianconi

jueves, 8 de septiembre de 2016

Valle de Bravo

ENTORNO AL LAGO DE VALLE
Susana Bianconi   
Publicado en CAMBIO del Estado de México #135, Agosto 2016, pag 31

La belleza del paisaje es frágil, sobre todo cuando se le manosea con concreto. No es una buena idea el introducir materiales industrializados en un pueblo mágico. Las buenas costumbres y el sentido común nos dicen que lo sano es usar en ellos materiales naturales, regionales.  Y es adecuado el respetar los árboles existentes así como fomentar nuevas plantaciones.

En Valle de Bravo se está imponiendo un criterio urbanístico propio de alguien que se dedica al transporte pesado. Los vehículos de carga contemporáneos requieren radios de giro de 15 metros y consecuentemente acaban con los recodos, con las románticas ramas bajas de los árboles y con los callejones empedrados. El sistema industrial de abasto de supermercados es indeseable en un pueblo que vive de sus huertas, de sus frutales y flores. Se ve que no hay un amante del arte de caminar al frente de todos los desatinos que se proponen en Valle y me preocupa porque estos proyectos carecen del alma vallesana.

Entender y respetar el espíritu del sitio es la máxima del diseño de paisaje. El Genius Locci. Valle de Bravo es un frágil tesoro que puede perderse si se sigue incentivando el acceso de camiones de carga a los supermercados y si no se inhibe con delicadeza el uso del automóvil. ¿Cómo hacerlo? Debemos lograr que se vuelva más fácil caminar que manejar. Debemos lograr que el subir a Monte Alto sea un paseo en funicular y no un largo camino vehicular. Debemos lograr que el turista no sea un consumidor de estereotipos de plástico, sino que valore el genius locci de Valle de Bravo.

Muchas pequeñas ciudades europeas pasaron por situaciones semejantes y apostaron por la bicicleta, por el peatón y por los vehículos pequeños para reparto de mercancías. Los triciclos eléctricos sustituyeron a los estorbosos camiones repartidores.
foto: Felipe Consuelo
La vuelta al lago
Darle la vuelta al lago en bicicleta debe ser otra prioridad. El estado cuenta con la franja costera, un perímetro bastante generoso y ancho donde las pendientes que bajan al lago son suaves, y algo más angosto donde las pendientes son abruptas. Entre la cota 1830 y la  1831 (msnm) la tierra es federal.  A lo largo de esta cota y enteramente a un mismo nivel, se puede hacer un sendero costero  de terracería, arbolado, que permita caminar o rodar el maravilloso lago. Sin usar concreto alguno, sino quizás, donde fuera necesario, piedra y madera.

Este paseo costero podría unir, sin subidas ni bajadas, la costa del embarcadero con Avándaro, El Cerrillo y San Gaspar. La alternativa de usar la bicicleta será tanto deportiva como utilitaria. Cada bicicleta quitará un auto de circulación en el centro del pueblo. Hacer pierna, como en Taxco, se volverá otro deporte vallesano. Unos coquetos puentecitos salvarán la desembocadura de los afluentes del lago. Es cuestión de maña, no de fuerza.


La escala humana debe seguir siendo la medida de todas las cosas en Valle de Bravo y en todos los pueblos con encanto. 

domingo, 7 de agosto de 2016

AICDMX

PAISAJE Y CONTAMINACIÓN
Susana Bianconi
Publicado en el #39 de LA HOJA de la Sociedad de Arquitectos Paisajistas de México

José María Velasco. La Villa y la Calzada de los Misterios. MUNAL

 La emergencia ambiental que enfrentó la Ciudad de México en abril y mayo pasados nos puso de nuevo en nuestro sitio: en una cuenca cerrada que alguna vez tuvo aire transparente. ¿Qué pasó este año que no pasaba en años anteriores? ¿Por qué el estiaje puso rojo al sol de la mañana y al del crepúsculo? ¿De dónde provienen esas partículas suspendidas?
El aire limpio entra a la Ciudad de México desde el Golfo por el noreste, por el lago de Texcoco. Justo ahí se están despalmando cientos de hectáreas para construir el nuevo aeropuerto capitalino. Cada vez que se inicia una obra de construcción se retira la capa vegetal del terreno, sobreviene una etapa polvosa. En este caso la tierra y el salitre son soplados hacia el sur por Ehécatl.
Partículas suspendidas 10 mayo 2016, nótese la columna naranja en la zona del aeropuerto
Cuando en septiembre de 2014 se dio la noticia de la construcción del nuevo aeropuerto en el vaso de Texcoco, el director de la Comisión Nacional del Agua entonces, el ingeniero David Korenfeld, explicó a los medios que se entubarían los 9 ríos que tributan al sitio y que se construirían 38 kilómetros de drenaje profundo para que la obra no se inunde. Esta es la operación que se está ejecutando en los terrenos pantanosos del lago de Texcoco. Es una respuesta ingenieril compleja ante un problema que hoy no existe pero que será provocado por la inminente pavimentación del sitio. Es, como lo dijo Alberto Kalach en MEXTROPOLIS, la cota más baja del valle.


Canales en la zona del nuevo aeropuerto, imagen del mapa digital del INEGI. A la izquierda Ecatepec.
La franja verde indica la carretera Peñón-Texcoco.

Los paisajistas, al conocer la noticia, intercambiamos opiniones. Algunos guardaron silencio, otros escribieron exaltados en contra del proyecto; la mayoría comentaron con tristeza sobre un hecho que consideraban irreversible. El gremio no hizo declaraciones públicas ya que no había unanimidad. Sospecho que alguno de nosotros será contratado para acomodar el pastel de cactáceas en el acceso del aeropuerto.
Además de la polvosa y desertificante obra del aeropuerto, todo el perímetro norte de la Ciudad está rodeado por un sinnúmero de colonias del Estado de México carentes de parques. Sin camellones y con calles sin arbolado son colonias auto construidas que han trepado por cerros y bajado por cañadas, que han pavimentado el paisaje sin restituirle ni una sola flor. Asentamientos sin transporte masivo eficiente, pobres de espíritu urbano, tristes e inseguros. Lo mismo puede decirse de las colonias de altos ingresos de Huisquilucan al poniente, donde no hay arbolado urbano, ni transporte colectivo ni plazas públicas ni parques. Consecuentemente el sol se pone rojo en señal de alarma. El Estado de México está haciendo mal las cosas y perjudicando a la capital del país.
Mientras duren las obras del nuevo aeropuerto se padecerán sus consecuencias. Luego sobrevendrán los vuelos y el paisaje lacustre tendrá pájaros de acero.
 2015

2017



Ecatepec y Texcoco. Google Earth 2015

viernes, 22 de julio de 2016

SECRETARÍA DE INFRAESTRUCTURA DEL ESTADO DE MÉXICO

LOS URBANISTAS NO PEGAN LADRILLOS

Publicado en CAMBIO del Estado de México el el #133 de junio 2016, pag 31

Obras trinqueteras. Ese vocablo lo he oído en el medio legal para señalar a alguien que se imposta como abogado sin serlo. Análogamente en el Estado de México las obras viales están hechas por cualquiera menos por un urbanista. Se ve, se siente, el contratista está presente. A diferencia de Suiza, aquí no se nos pide opinión para abrir carreteras por zonas forestales de recarga, aquí se miente con que por cada árbol talado se plantarán 10. Nadie responde, nadie se hace cargo de la mala calidad de las obras, ni de las taladeras, ni del polvo que levantan, ni de los accidentes viales que provocan. Hay negocios malsanos en las obras que se hacen en el Estado de México.

Busco a quién hacerle preguntas y me encuentro novedades. En el vértice de la pirámide a cargo de la Secretaría de Infraestructura del Gobierno del Estado se encuentra un abogado. Él tiene por debajo de sí a la Junta de Caminos que está actualmente dirigida por una abogada. No encuentro en la burocracia contemporánea con quién hablar de urbanismo, de urbanidad, de la ciudad ideal, de las ciudades exitosas y competitivas, de las ciudades de escala humana donde caminar es la esencia del quehacer cotidiano. No encuentro respeto por el peatón, nadie hace aforos peatonales, nadie hace banquetas arboladas, nadie estudia la viabilidad de las bicicletas en las ciudades planas.

No encuentro ganas tampoco de hablar con un gobernador que confunde urbanistas con albañiles. Lo dijo así cuando creó la Secretaría de Infraestructura del Estado: “El maestro Erasto no va a ir a poner tabiques y a hacer la mezcla de las obras que estamos haciendo en el Estado de México, el maestro Erasto lo que va a hacer es gestionar recursos, supervisar que las obras se estén haciendo con transparencia, con orden, con pulcritud, que todas las obras que están llevándose a cabo en este momento se puedan construir, se puedan concretar” (El Universal 27/08/2015).

Me parece que dejar la pertinencia de las obras en manos de un neófito en urbanismo no es acertado. Las obras no son un remedio contra una enfermedad. Muchas veces son las causantes de los peores síntomas de enajenación anti-urbana, obras que nadie solicita, obras que separan comunidades, obras que hipotecan el futuro de nuestro Estado, obras que provocan inundaciones, que tapan ríos y canales, que pavimentan humedales, que talan árboles frondosos, obras que semejan a Ecatepec.

Conforme tardo cada día más en llegar al trabajo, me pregunto por qué las nuevas vías rápidas se han vuelto más lentas. Conforme extraño los prados y los árboles de los camellones me pregunto por qué están plantando cipreses panteoneros, que no dan sombra. Conforme se inundan los nuevos puentes vehiculares me pregunto por qué no se hacen trincheras de infiltración. Conforme el entorno que me rodea se vuelve más feo me pregunto quién diseña nuestras antiguas calles, hoy llamadas vías de comunicación. Conforme se me impide cruzar una de esas vialidades, se me obliga a usar el auto para ir enfrente. Conforme más uso el auto, más puentes anti-peatonales aparecen, vacíos de gente que no se atreve a ejaularse en las alturas. Conforme el deterioro de las relaciones sociales se incrementa debido a esta parcelación del territorio, me pregunto quién diseña la ciudad contemporánea, al menos en el Estado de México. ¿Quién está a cargo del monstruo orwelliano que reproduce Ecatepec en cada obra de ingeniería vial?

El mundo de los abogados suele ser árido como los juzgados de los reclusorios en los que trabajan. Allá ellos. Lo malo es que están convirtiendo todo el territorio del Estado, en una inmensa cárcel de concreto.


lunes, 6 de junio de 2016

CIUDAD LACUSTRE

BRUJAS EN TULTEPEC


Susana Bianconi                      Publicado en CAMBIO del Estado de México # 132, mayo 2016

San Pedro Tultepec fue una isla en medio de la gran laguna del Lerma en tiempos de su fundador Don Tata Vasco de Quiroga. Hoy es un pueblo mueblero. Su gente lleva dos generaciones sin vivir de su laguna. El gran acueducto del año 43, hecho de “mano de obra” llevó el agua de la cuenca del Lerma a la Ciudad de México. El trasvase dejó yermo y expuesto al sol y a los vientos el fondo de las lagunas. Mucha de la gente de San Pedro Tultepec se fue a trabajar al otro lado o bien se convirtió en comerciante. Se trata de gente de ascendencia mexica en tierra matlatzinca. Administrativamente pertenecen al municipio de Lerma quedando al sur de la cabecera, entre San Mateo Atenco y Ocoyoacac.

A pesar de la continua succión del acuífero del río Lerma, en años recientes las lagunas han regresado tímidamente. Será el cambio climático o será el sereno, pero aquella superficie polvosa de los años 70 ahora luce verde de tulares que crecen en el agua. La tenencia de estas tierras es peliaguda. Declarada por la SEMARNAT como una Unidad Medio Ambiental, los lugareños la rechazan y se aferran a antiguos documentos de posesión de la tierra. Así, reciben cascajo de las obras del tren y de la supercarretera, mismo que esparcen sobre los tulares con el propósito de convertirlos en tierra firme.

Parecen ideas irreconciliables, el agua y la tierra; sin embargo no lo son. No lo fue en la grandiosa Tenochtitlan ni lo es en Venecia, Amsterdam o Brujas. Hay ciudades lacustres y debe haberlas, dado que es posible convivir con la madre naturaleza. El futuro urbano se presenta armonizando la vivienda con los huertos, las actividades urbanas con las rurales, el glamour nocturno de los restaurantes y los teatros con la calma diurna de la parcela. Vida urbana hacia la calle y vida rural hacia el canal, ambos en el mismo predio. Auto para acceder desde la calle, trajinera para acceder desde el canal.

¿Cómo lograrlo? Mediante puentes y chinampas. Un diseño urbano mixto donde los ejidatarios que hoy riegan cascajo a tientas y ciegas se vuelvan dueños de lotes urbanizados a pie de calles que cruzan canales; canales que llevan a un parque acuícola y a una pista de remo. El proyecto lo he desarrollado con la esperanza de que pueda inscribirse en el Plan de Desarrollo Urbano de Lerma y se ejecute de manera previa a la adjudicación de lotes a los pocesionarios. He trabajado con la expectativa de ejecutar una ciudad lacustre que sea ejemplo de la herencia mexica que creó la chinampa para convivir con el agua. ¿Brujas en Tultepec?