martes, 17 de mayo de 2016

EL VALOR DE ESFUERZO

EL VALOR DE ESFUERZO
en el diseño paisajista
M. en Dis. Azael Pérez Peláez


El juicio de valor con respecto a los aciertos y errores en el particular caso de la contemplación de la obra paisajista se sustenta, además de las cuestiones estéticas, funcionales y de habitabilidad, preponderantemente en la observación de lo que me atrevo a definir como el valor de esfuerzo.
Cuando me refiero a este valor de esfuerzo hablo del cálculo que se tiende a realizar en forma automática al observar las tareas y trabajos específicos que se tuvieron que realizar para obtener los resultados presentados en el caso específico que se está valorando.

Aquí conviene detenerse un momento a fin de esclarecer el concepto propuesto de valor de esfuerzo. He aquí un ejemplo que arroja un poco de luz sobre la cuestión: Cuando se comparan 2 objetos que cumplen con la misma función, digamos que sean 2 trompos para darle especificidad a este ejemplo, los parámetros aplicables a dicho juicio suelen asignar mayores cotas de valor a un trompo artesanal por sobre un juguete similar pero de fabricación industrial.

Lo que importa observar aquí es que en el caso de presentarse la necesidad de una valoración apresurada de un objeto, la evaluación ocurre con la información que se tiene a la mano, y en esta categoría de datos inmediatos el valor del trabajo y esfuerzo aplicado a la tarea de creación tienen un mayor peso como cualidad inherente al objeto resultante.

Es a partir de este análisis apresurado que el valor de esfuerzo se generaliza como sistema de valoración en el análisis de casi cualquier objeto de diseño, con el riesgo colateral de cobijar bajo su manto otras categorías de juicio más complicadas de aplicar, como la pertinencia, eficiencia, sustentabilidad, integración contextual entre muchas otras.

Para no perdernos en consideraciones de apreciación que pueden ser abordables en otro momento, me gustaría presentar un caso más específico de la ocurrencia del valor de esfuerzo y la posible conveniencia de su omisión en el campo del diseño del paisaje.

Sea a modo de ejemplo la comparación apreciativa de 2 espacios con características contextuales similares, supongamos para efectos de comprensión didáctica que existen 2 terrenos adyacentes en un espacio dado. Estos dos terrenos de áreas similares y condiciones de suelo y clima análogos tienen dos trabajos de pasaje completamente diferentes.

Asignemos al terreno “A” el trabajo de diseño de un paisajista “x”. Ahora bien, al terreno vecino, al que llamaremos terreno “B”, le asignaremos el trabajo de paisajismo a la naturaleza, es decir, la inclemencia de los elementos climáticos y sus particularidades fortuitas, dadas por el ambiente en el que se encuentran inmersos ambos espacios.

Vamos a intentar que el ejemplo sea más cercano, visualizable y específico diciendo que ambos terrenos se encuentran en esta ciudad, en esta colonia, digamos que este edificio no existe y sólo están los dos terrenos separados por una barda de tabique. Hablamos entonces de 2 espacios situados en la ciudad de Toluca, con un clima cambiante, predecible pero difícil de trabajar en el campo del diseño paisajista.

Supongamos que el terreno “A” fue trabajado durante 1 año por el paisajista “x” bajo los principios del jardín francés, con algunas zonas de inspiración japonesa y con perspectivas ecológicas y ambientalistas, el dueño resulta ser amante de la naturaleza y desea que su jardín sea lo más amigable con el medio posible, tal vez por un lado un pequeño huerto, algunos árboles frutales, una pequeña fuente que de vida y brinde espacio para las aves y zonas de reproducción de especies nativas.
El diseño del jardín en el terreno “A” surge entonces siempre pensando en lograr un trabajo que cumpliera al menos con una lista de objetivos a saber:

Contribuir a regular el clima de la cuidad.
Captar el agua de lluvia hacia los mantos acuíferos.
Generar oxígeno.
Captar partículas contaminantes.
Amortiguar los niveles de ruido.
Conservar la humedad.
Disminuir la erosión del suelo y los riesgos de inundación.
Convertirse en sitios de refugio, protección y alimentación de fauna silvestre.
Brindar frutos, hortalizas, flores y plantas aromáticas.

Si tuviera que aventurar una cotización para la realización de este jardín en el terreno “A” diría que tomando en cuenta diseño, materiales, mano de obra y las especies vegetales introducidas, el costo total de este diseño paisajista estaría alrededor de los cien mil pesos mexicanos.

Y ocurre indefectiblemente que el diseño de un espacio como este requiere de tareas de mantenimiento que si se manejan de forma eficiente y se reducen las malas prácticas de jardinería podríamos aventurar otra cifra: el costo de mantenimiento del terreno “A” rondaría los 20 mil pesos mexicano anuales.

Generar esa cantidad de recursos, tanto para el diseño como para el mantenimiento requiere de mucho trabajo, trabajo que será valorado a la hora de que los vecinos contemplen el jardín y apliquen el juicio de valor de esfuerzo, todas las horas invertidas, los materiales, electricidad, control de plagas, trabajos alternos para generación de recursos, labor paisajística, se verán cobijados bajo el manto protector del valor de esfuerzo.

En el proceso de apreciación del espacio intervenido, se tratará de disimular el hecho de que es muy probable que el gasto energético de realización y de mantenimiento sumados no se ven compensados por la contribución climática del propio espacio. Y también se tratará de no evidenciar la generación de residuos y desechos durante el periodo de realización, así como la eliminación de especies presentes previas a la introducción de las nuevas plantas y animales.

También se tratará de amortiguar el cargo de conciencia en el secuestro de especies exóticas mediante la generación de micro hábitats adecuados para su supervivencia, manejo de la zonificación, sistemas de riego, tal vez un pequeño invernadero, malla sombra, sistemas textiles de control de maleza, y otros ingeniosos implementos asegurarán que vale la pena la apropiación y acaparamiento. Y nunca mencionaremos al público los gastos energéticos y sus consecuencias ambientales derivadas de dichas estrategias de manutención.

Ya hemos hablado bastante del terreno “A”. Si echamos un vistazo sobre la barda para observar lo que ocurrió durante ese año en el terreno “B” observaremos lo que ya estamos acostumbrados a ver en los terrenos baldíos de esta ciudad.

El terreno “B” después de un año bajo el ojo poco vigilante de su entorno sucumbió al poder de los elementos. En una esquina hay un montón de basura que apenas se alcanza a distinguir porque los dientes de león y tomates silvestres ya casi la han cubierto en su totalidad, en el centro hay una batalla entre 2 tepozanes y un grupo de dalias en flor, el frijol silvestre casi ha cubierto la barda, en el suelo hay al menos 10 diferentes tipos de gramíneas compitiendo por espacio y recursos, un enorme charco en algún extremo brinda refugio a renacuajos y larvas de catarinas que devoran a las larvas de mosquitos, las aves han hecho nidos por todos lados, el cadáver de muchas plantas que no sobrevivieron a su primera sequía ya se han convertido en un sistema de acolchado para los brotes de este año.

El caos reina en todo el espacio del terreno “B” no hay un solo rincón deshabitado, y cada centímetro está en disputa constante, este caos es el mismo que asegura su dinamismo, transformación constante, un arbusto de salvia está a punto de morir para dar lugar a un rosal que es mucho más poderoso, en las grietas abiertas por pequeñas margaritas silvestres se han instalado fuertes dientes de león y un par de nopales que tas están desterrando poco a poco, cuando llegue la siguiente sequía, el territorio conservará solo a aquellos que se adapten al cambiante clima de Toluca.

Quiero proponer un ejercicio más, Ignoremos por un momento el valor de esfuerzo. Tenemos en consecuencia 2 terrenos de similares características y podemos deducir que ambos cumplen con la serie de objetivos propuestos. Ambos espacios contribuyen a regular el clima de la cuidad, captan el agua de lluvia hacia los mantos acuíferos, generan oxígeno, captan partículas contaminantes, amortiguan los niveles de ruido, conservan la humedad, disminuyen la erosión del suelo y los riesgos de inundación, son sitios de refugio, protección y alimentación de fauna silvestre, brindan frutos, hortalizas, flores y plantas aromáticas.

Todavía más, El terreno “B” no requiere de gastos energéticos, no ocupa mantenimiento ni sistemas de riego. Prescinde totalmente de estrategias de control ya que recurre a la autorregulación biótica natural. Durante su creación, más bien desarrollo no requirió de costos de diseño, mano de obra, no ha introducido especies exóticas y mantiene controlada su población y manejo de recursos de forma eficiente y sustentable.

EL diseño paisajista se está enfrentando a un nuevo escenario. Con los avances y cada vez mayores conocimientos acerca de las dinámicas del entorno biótico y su sistema de relaciones entre recursos, espacio y seres vivos, el paisajista contemporáneo se ve a sí mismo con la obligación de omitir el valor de esfuerzo en favor de reforzar el valor de los principios fundamentales observados en la naturaleza.

Estos valores forjarán los parámetros de diseño, realización y apreciación de los trabajos de paisajismo en el futuro cercano. Me aventuraré a nombrar como parte de esta naciente lista de preceptos a los siguientes:

Entropía. La utilidad del caos no requiere de su comprensión, si no de la conciencia de su papel en el medio
Biomímesis. La naturaleza ha resuelto todos los problemas, algunos desde hace miles de millones de años, ya no es tan aconsejable preguntarle al vecino, dirijamos nuestras preguntas al pasado evolutivo.
Autopoiésis. El entorno natural presenta mecanismos de autorregulación que transportan a los seres vivos de forma a veces violenta pero siempre indefectible hacia el dinamismo sustentable
Arqueología del paisaje. El trabajo del paisajista con el espacio a intervenir no se detiene en su contexto coetáneo, requiere de la observación del pasado, y de la inferencia de su futuro ambiental.
Observación consciente. Sentarse a ver crecer la hierba es la tarea más importante y fundamental del paisajista de las nuevas generaciones, de ello depende la comprensión del entorno.

Lectura recomendada:
El valor de esfuerzo en la valoración de cualquier objeto puede nublar la visión del observador provocando distorsiones apreciativas. Es por ello que este artículo no lleva bibliografía, la cantidad de fuentes, la calidad inferida de las mismas y la pertinencia esperada de esos textos se convertiría en una palanca que daría fuerza al valor de esfuerzo percibido en la realización de este documento. Por otro lado quiero aprovechar el espacio dejado por dicha ausencia bibliográfica para recomendar algunos textos que pudieran encaminar al lector en la dirección propuesta.

Althusser, L. Para un materialismo aleatorio. Arena libros, Madrid, 2002.
Benyus, J. M. (2012). Biomímesis: cómo la ciencia innova inspirándose en la naturaleza. tusquets editores.
Bourriaud, N. Estética Relacional. Adriana Hidalgo Editora, Argentina. 2008.
Camarena, P. 2010. Xerojardinería. Guía para el diseño de los jardines de Ciudad Universitaria. Secretaría Ejecutiva REPSA, Coordinación de la Investigación Científica, UNAM, México, D.F.
De Val, E. Et. Al. Ecología y Evolución de las Interacciones Bióticas. Fondo de Cultura Económica. Centro de Investigaciones en Ecosistemas. UNAM. 2012.
Gómez-Pérez, B. 1994. Rescate de la memoria histórica del pueblo de Santa Úrsula Coapa. Gobierno del DF, Delegación Coyoacán, Dirección de Fomento Cultural, México, D.F. 127.
Lane, N. (2015). Los Diez Grandes Inventos de la Evolución. (Primera edición en México) México Editorial Ariel.
Lot, A. (Coord.). 2007. Guía ilustrada de la Cantera Oriente. Caracterización ambiental e inventario biológico. Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel. Coordinación de la Investigación Científica, UNAM., México, D.F. 253 pp.
Lot, A. y Z. Cano-Santana (eds.). 2009. Biodiversidad del ecosistema del Pedregal de San Ángel. Libro Conmemorativo del 25 aniversario de la Reserva Ecológica de Ciudad Universitaria (1983-2008). Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel. Coordinación de la Investigación Científica, UNAM., México, D.F. 538 pp.
Margulis L. (1998). Planeta Simbiótico. Barcelona: Debate.
Maturana, H R. (1997). De Máquinas y Seres Vivos, autopoiésis de la organización de lo vivo. Santiago de Chile: Editorial Universitaria.
Pérez, A., Higuera, A., Santamaría A. (2014). Aproximación natural al diseño relacional. Revista Iberoamericana de Ciencias. Julio 2014. ISSN 2334-2501
UNAM. 2006. Morada de lava. Armando Salas Portugal. Las colecciones fotográficas del Pedregal de San Ángel y la Ciudad Universitaria. UNAM, México, D.F. 199 pp.

jueves, 12 de mayo de 2016

El TREN

Publicado en la revista CAMBIO del Estado de México en abril 2016

La vuelta del tren. El regreso del ferrocarril como medio de transporte de pasajeros. Está en el aire en toda América la idea de volver a viajar en tren, y si bien hay una carga romántica en el deseo de vivir al ritmo de las viejas y elegantes estaciones, lo cierto es que hoy por hoy es una opción ambientalmente sensata.

Desde finales del sXIX a finales del sXX, los viajes sobre rieles nos duraron escasos cien años y fueron desaparecidos por decisión de gobierno, no a pedido del público. Fue el neoliberalismo político el que desmanteló los ferrocarriles y con ellos se acabó un transporte barato y menos peligroso que el de los autobuses que vino a sustituirlo. Alcancé a viajar en 1982 de México a Veracruz en camarote, a lo largo de la noche y en 1995 recorrí el Chihuahua-Pacífico, el famoso Chepe, único tren de pasajeros que aún sobrevive en México.
La historia de los tranvías es antecedente. Las capitales latinoamericanas se deshicieron de los tranvías para abrir paso al caos vehicular que nos agobia. Paralelamente las naciones latinoamericanas dejaron abandonados los ferrocarriles hasta concesionarlos o cancelarlos totalmente con el consecuente aumento de camiones de carga en las carreteras. Esto último nos convierte en víctimas de accidentes frecuentes entre vehículos de tonelaje muy dispares.
Hoy asistimos en el valle de Toluca a la construcción de una obra muy llamativa y costosa para sostener en lo alto los vagones del primer tren del siglo XXI. Le damos la bienvenida al tren de pasajeros, pero en lo particular, me cuestiono porque no se hizo subterráneo entre Zinacantepec y Lerma. La excavación en forma de tubo (¿recuerdan la máquina excavadora “La Rielera” usada en la Ciudad de México?) es sensata porque la forma ayuda a la función. La profundidad de la línea podría haber sido menor que la propia cimentación de las columnas de la actual estructura elevada. Pero lo mejor hubiera sido conservar los prados del camellón, que tienen vocación de parque lineal de 20 kilómetros de largo.
Esta obra del tren elevado más todos los puentes que se han construido recientemente parecen diseñados por “mirreyes” prepotentes que sólo saben gastar dinero y que desprecian el valor de la vida del peatón y del trabajador en bicicleta. Ignoran el valor del paisaje porque viven de noche y llegan a inaugurar los adefesios con lentes de sol. Que no se pueda cruzar una vía rápida los tiene sin cuidado porque ellos no nacieron pobres. Ellos valen por la nave que conducen o por el chofer que les maneja y desconocen el valor de los talleres de consulta y discusión de la obra pública. El ejercicio intelectual les da flojera. Claro, no son servidores públicos y los servidores públicos solo negocian las vacaciones pagadas con los contratistas, o bien están pintados en la silla de la oficina. Falta competencia en las secretarías de gobierno involucradas y sobra audacia e impunidad entre los contratistas que han convertido el valle del Matlatzinco en una montaña rusa pavimentada.


martes, 15 de marzo de 2016

ACTAS CADUCAS

LA CADUCIDAD DE LAS ACTAS DE NACIMIENTO
Susana Bianconi
Publicado en CAMBIO del Estado de México #129, febrero 2016
Desde que su Alteza Serenísima Antonio López de Santa Anna impuso un impuesto a las ventanas, no se veía algo semejante. Aunque el absurdo es ahora mayor, porque vivimos en una era digital de archivos soportados en grandes bases de datos que deberían ahorrarnos tiempo y darnos certeza.
Y sin embargo ahora nos amanecemos con la novedad de que las actas de nacimiento caducan, se pudren. Justo en este tiempo de refrigeración extrema en los supermercados, de cámaras frigoríficas de antología y de adición de conservadores químicos a los alimentos, ya nada se echa a perder excepto las actas de nacimiento. Parece que los registros civiles carecen de refrigeradores.

Consecuentemente hay que volver y volver y volver cada año a por otra acta fresquecita. Ahora es fácil, por 66 pesos, salen calientitas por un despachador automático al que solo se le insertan los 18 dígitos de la CURP. Magnífica base de datos que el Estado no comparte con el propio Estado: ni la SEP, ni el INE, teclean los 18 dígitos para cotejar en pantalla el acta, y pasar a lo que sigue sin necesidad de guardar otro papel en la era digital.

La burocracia disfruta volviendo un trámite atrás, a empezar de nuevo, debido a los tres días que lleva el acta caducada y entonces a pagar 66 pesos de nuevo. A deambular de módulo en módulo hasta dar con el que tiene internet y entonces insertar los 18 dígitos, operación que podría hacer cualquier dependencia pública solicitante, sin necesidad de mandar al ciudadano a la peregrinación de marras… pero entonces no entrarían los 66 pesos.

La CURP es gratuita y es con ella que se obtiene el acta, que es costosa. Cuesta 66 pesos más uno o varios días de rabia, de tiempo perdido, de transporte utilizado, de impuesto a haber nacido en un sistema con fecha de caducidad y con impuestos disfrazados de modernidad. Con instituciones autónomas que le hacen el juego a la sacadera de dinero estatal solicitando actas fresquecitas. Con sumisión y obediencia de un pueblo manso y resignado.

Los tiempos de Santa Anna eran de guerra, de invasiones extranjeras, de usurpaciones territoriales disfrazadas en los tratados como adquisiciones. Y es esa simulación la que renace ahora digitalizada y que corrompe y agusana las actas de nacimiento con fecha de caducidad.


jueves, 10 de marzo de 2016

ÁRBOLES Y ESPECTACULARES CAÍDOS

Texto compartido en Redes sociales el 10 de marzo de 2016 a raíz de vientos extraordinarios por:
Mtro. Andrés Galindo Bianconi

Analizando las fotos de los numerosos árboles que han sido derribados por el viento en este Valle de Toluca, he llegado a las siguientes conclusiones: 

1. Las especies que afectó el viento son en su mayoría tres:Eucaliptos (Eucalyptus globulus), Cedro Blanco (Cupressus lindleyi) y Acacias (Acacia longifolia).

2. En el caso del eucalipto es un árbol de rápido crecimiento, raíz poco profunda y madera vidriosa, lo mismo que la acacia. De ahí que se volteen o caigan ramas. 

3. En el caso del cedro blanco, si bien el árbol crece con una raíz pivotante central y varias laterales, se observa que los árboles caídos carecen de ella. Lo que hace pensar que la raíz central que es dañada cuando se siembra (posiblemente al sacarlo de su bolsa) ya no se regenera y solo se desarrollan las laterales, insuficientes para detener el volteo del árbol. 

4. Los tres árboles antes citados son PERENES, es decir, tienen follaje todo el año, por tanto ofrecen mucha resistencia al viento en febrero y marzo (finales de invierno) que es cuando se presentan estos fenómenos.


5. Contrariamente, árboles como los Fresnos (Fraxinus) o Sauces (Salix) no presentan daños, por ser árboles CADUCIFOLIOS y por esto no contar con muchas hojas en esta época del año, además de contar con un sistema de raíces muy fuerte y en el caso del Fresno con una madera muy resistente. 


6. Muchos de los árboles caídos probablemente hayan sido mutilados en sus raíces por la construcción de guarniciones, bardas o lineas de servicios (gas o drenaje).


De los espectaculares concluyo:
1. Me parece que uno tiene el derecho de vivir en una ciudad bella y de gozar del paisaje, por esta simple razón han sido prohibidos en Europa.


2. Son ilegales, dudo que cuenten con licencia de uso de suelo o de construcción, Desarrollo Urbano Municipal podría multarlos y demolerlos. En el caso del de la vialidad Toluca-Tenango, es la Junta de Caminos quien los tolera  ya que están en el derecho de vía. Muchos espectaculares están en blanco a la espera de la próxima campaña política.


3. Técnicamente, en cálculo de volteo por viento los ingenieros se basan en el Reglamento de Construcciones del DF, que es muy estricto en cuanto a sismo, pero muy laxo en cuanto a viento, ya que la CDMX si bien tiene un suelo con poca capacidad de carga, tiene muy poco viento por ser una cuenca cerrada, se calcula para una máxima de 80km/hr. A diferencia del Valle de Toluca que es más ventoso y donde una racha puede superar esta velocidad.

jueves, 25 de febrero de 2016

PATIOS

LOS PATIOS MEXIQUENSES

Susana Bianconi
Publicado por el Fondo Editorial del Estado de México en el libro 
Arquitectura Vernácula y Tradicionalista del Estado de México, 
febrero 2016

La higuera permanece
como muda vigía
en esta casa de siglos,
contagiando de savialos cimientos añejos
que la levan al viento
Y por eso la Higuera

-lengua del caserón-
congrega los presagiosen 
en obscuros racimos
Flor Cecilia Reyes

Los Patios

El patio nos habla de un tiempo pasado que fue mejor. En Metepec, el patio de la casona de Jorge Luis y Flor Cecilia ha sobrevivido, gracias a la sensibilidad de ambos, a los avatares de la propiedad, que como tantas otras ha sido dividida entre herederos y destinada a fines diversos. Hoy en ese patio se escucha el Jazz que proviene del restaurante de la planta alta, donde el piano está montado sobre la troje y donde las ramas altas de la higuera alcanzan la terraza de los fumadores que adivinan la luna entre sus follaje. Las subastas de arte, las catas de vino y las charlas de amigos se dan en torno al patio de esta casona en esquina que ha corrido con la suerte de mantenerse en pie para dar identidad al pueblo mágico.

Las partes constitutivas del patio
Esencialmente el patio mexiquense se define por un rectángulo abierto al centro de un inmueble y a nivel de calle, rodeado de un pasillo alzado por tres  o cuatro escalones. Este corredor soporta su techo con columnas esbeltas formadas por una basa de cal y canto repellada, una base de piedra labrada y un fuste de madera cilíndrico de al menos tres metros de altura. Barandales o poyos circulan la galería, a la cual se abren los cuartos con delgadas puertas de dos hojas y generosa altura.
El rectángulo central está generalmente embaldosado con cuarterones de barro o lajas de piedra y puede contener al medio una fuente, resabio del aljibe del pozo de agua.
                  

                                        

Fig. 1- Sede alterna COLMEX, Toluca                     Fig. 2 Ex Hacienda San Martín, Ocoyoacac

El acceso al patio
El zaguán por el que se accede al patio desde la calle puede tener una o dos puertas: el portón grande y sólido que se alinea con los muros a pie de banqueta y el segundo, de reja de madera, el que aun permaneciendo cerrado permite la compra de tortillas o de hierbas a través de sus barrotes. Facilita también la vista furtiva hacia ese el pozo de luz y verdor que es el patio, sin invadir la privacidad de la casa.
                
La vegetación de los patios
La vegetación de los patios mexiquenses es una miscelánea difícil de comprender al primer vistazo. A pesar de las variedades climáticas del Estado, la característica común de los patios mexiquenses es el coleccionismo, es decir, la variedad per se. En tierra o en macetas, las plantas no siguen un diseño cromático o una voluntad de conjunto, sino una suma de partes, todas ellas distintas entre sí.
 

Fig. 5 Casa de la Sra. Mary, Santa Ana Tlapaltitlán, Toluca. Foto: Felipe Consuelo

Un par de frutales es lo más que vamos a encontrar en cuestión de árboles en un patio mexiquense, como los dos guayabos de la casa Joaquín Arcadio Pagaza de Valle de Bravo. Pero en cuanto a plantas se refiere, la lista es interminable y el caos visual también. No será raro que un ama de casa rechace una planta regalada porque “esa ya la tengo” y la cambie por alguna otra, como coleccionista de estampillas. Consecuentemente, el ojo no reposa en un arriate lila o en un maciso amarillo,  sino que salta nervioso de un lugar a otro como tratando de encontrar la cabecita alada en un retablo barroco.
Las plantas silvestres no forman parte de este conjunto, salvo algunas medicinales. Las jaulas de pájaros en cambio están presentes con su cauda de trinos que nadie osa poner en libertad y la diversidad de botes y macetas varias, dista mucho de formar un ritmo o una cadencia coherente. Debe reconocerse que detrás de este coleccionismo hay una persona amante del color y de la vida, que riega las plantas y que habla con ellas. Terapia cotidiana de ver crecer y florecer un “piecito” obsequiado por la vecina o una añosa enredadera de la abuela.
Abuela que toma el sol en la galería del patio, que se acomoda trabajosamente donde el sol le entibia sus rodillas y no le quema la cabeza cana. Privilegio de este espacio semi-cubierto íntimo y familiar que es el corredor del patio, donde la fruta la provee la higuera o el guayabo y donde el aire está impregnado de aromas dulces que juegan en el patio donde el viento nunca arrecia, donde las heladas no caen y donde el cielo se abre entre el follaje.

Adiós a los patios
  Coincide la desaparición de los patios con la introducción del concreto armado. Y no es casualidad sino evidencia, del fin de la arquitectura vernácula en las zonas urbanas del Estado de México. La fecha puede ubicarse en la década de 1940. La industrialización se exportaba desde Hollywood a toda Latinoamérica. El patio se cambió por el jardín en rededor de la casona, cuando Pedro Infante se bajó del caballo para subirse al convertible.
 Con la pavimentación de las calles en concreto hidráulico (que en Toluca ocurre en 1951) llegan los autos americanos, el garaje al frente, la casa al centro del predio y el adiós a los patios.

Esencia
El patio es a la casa lo que los portales son a la plaza. Patio y plaza han desaparecido de los vocabularios arquitectónicos y urbanísticos contemporáneos. Son, sin embargo, parte de un pasado patrimonial que valoramos los nostálgicos… y algunos buenos arquitectos como Mario Schejtnan y Jorge Calvillo.
 

Fig. 6 y 7: Malinalco, patios de Mario Schetjnan y de Jorge Calvillo

sábado, 23 de enero de 2016

NI PIES NI CABEZA

Busco los árboles que deben haberse plantado para contrarrestar la tala efectuada en la Sierra de las Cruces a raíz de la construcción de la carretera de cuota Lerma-La Marquesa y no los encuentro. Pregunto y no obtengo respuestas. Tienen que ser, según dicen los anuncios, 370 mil arbolitos… pero nadie sabe nada.
El paisaje es otro desde que comenzó la obra de la supervía entre Lerma y La Marquesa. Se han movido cerros, se han talado miles de árboles, se han hecho puentes de concreto armado, se ha desnudado la roca y se han abierto nuevas impúdicas visuales. Duele tener que acostumbrarse a un paisaje yermo y agresivo cuando poco tiempo atrás era verde y florido.
La plantación resarcidora de los nuevos arbolitos parece ser una mentira. No hay tanto espacio para plantarlos, habida cuenta de que cada ejemplar maduro requiere al menos 49 metros cuadrados para desarrollarse. Y de nada serviría que se estuvieran plantando lejos de la zona afectada. Seguiré preguntando a la gente, la misma gente que carga las cajas de televisiones que les regala la SCT. Quizás ellos sepan algo; quizás les avisen en la tele dónde están plantando los mentados árboles. Sino, ¿para qué sirve la tele sino para comunicar?, según dicen los promotores de la “regaladera” de pantallas planas, aunque la audiencia conectada a internet esté provocando la disminución  del rating de la televisión.
Jenaro Villamil nos explica que “Los únicos clientes que en México siguen destinando más del 60 por ciento de sus presupuestos de publicidad a la televisión abierta son los gobiernos estatales y el federal, los congresos y los partidos políticos. De ahí la tóxica combinación entre política y televisión, subordinada al chantaje y el intercambio de favores que excluyen a las audiencias”.
Me gusta el uso de la palabra tóxica porque tóxico es talar árboles para meter a circular autos en lugar de trenes. Decisiones tóxicas acaban con nuestro paisaje y con nuestra inteligencia. La tele es tóxica porque consume la energía creativa de la gente cuando escucha el promocional de la Cámara de Senadores decir que actúa con austeridad. Y tóxico es el presupuesto público que se le destina al obsequio de aparatos de TV,  digamos unos 26 mil millones de pesos (considerando cada uno de los 9.7 millones de equipos regalados en 2,680 pesos; datos de Notimex). Esto es más del doble del presupuesto que este año ejerció la Secretaría de Relaciones Exteriores o el equivalente al presupuesto de la SEDATU.
“Estamos intoxicados de puentes vehiculares”, escribí en este espacio en agosto de este año y ahora me intoxico buscando los árboles sin plantar, buscándole sentido a estas políticas públicas clientelares, a esta falta de información, a estas mentiras anunciadas en carteles espectaculares. Queda entonces claro que para perpetuarse en el poder son más útiles las pantallas planas que los árboles. Lo tóxico que lo limpio.
Si en lugar de televisiones se estuvieran regalando bicicletas, nada tendría que objetar. Los precios son equivalentes y la gente haría ejercicio sin contaminar. Pero vemos que mantenerse en el poder a toda costa intoxica, nubla el entendimiento y provoca calentamiento global.


Revista CAMBIO del Estado de México, diciembre 2015

viernes, 1 de enero de 2016

CHINA

The Architectural Review Magazine #1425                                          noviembre 2015
EDITORIAL
Por Christine Murray

Mientras escribo, las banderas rojas de la República Popular China se alinean en el Mall, y el presidente chino Xi Jinping es agasajado en un banquete con la Reina en Buckingham Palace. La espléndida visita de estado de cuatro días fue descrita como una “humillación nacional” por Steve Hilton, el antiguo asesor estratégico del Primer Ministro David Cameron: “Lo cierto es que China es un estado ruin tan malo como Rusia o Irán, y no entiendo por qué les estamos haciendo la barba”, dijo al Guardian.
Las atrocidades oficiales no tienen nombre. Es un país que cosecha los órganos de sus disidentes; donde los prisioneros están vivos cuando se les remueven sus corazones, riñones, córneas o hígados, luego son vendidos en el llamado “trasplante turista”, una industria multi billonaria. Documentado en la película Hard to Believe, al menos 41,500 prisioneros Falun Gong han sido asesinados por sus órganos.
Durante el estallido reciente de julio 2015, 300 abogados y activistas fueron arrestados, interrogados y acosados – periodistas y blogueros, abogados y feministas. Muchos prisioneros políticos han muerto debido a la tortura, a los interrogatorios y a la falta de asistencia médica.
Justo esta semana, el Secretario de Estado John Kerry habló sobre la detención domiciliaria de Bao Zhuoxuann de 16 años, el hijo del abogado de derechos humanos Wang Yu. Sus padres fueron secuestrados por el estado en junio sin cargos. Sin conocerse aún su destino, Bao fue arrestado cuando quiso salir del país para estudiar en el extranjero.
Pero con la Gran Bretaña esperando una inversión china de 30 billones de libras esterlinas en la nueva generación de plantas nucleares, la crítica al estado no figura en la agenda de esta semana de pompa y circunstancia.
Los arquitectos se han mantenido igualmente circunspectos en la crítica al estado chino durante el boom constructivo que sostuvo aceitada la profesión durante la recesión. Un arquitecto europeo me dijo una vez, “Nuestros diseños son muy valorados en China, por sus cualidades de apertura y democracia”. Luego agregó, “pero por supuesto, nosotros jamás usamos la palabra democracia”.
Una rápida urbanización incentivada por el estado, acero barato y la capacidad humana para construir estructuras experimentales a escalas y frecuencias descomunales han creado un momento excitante para los arquitectos in China. Esto combinado con la compartida condescendencia de que los arquitectos chinos no estaban a la altura de los estándares -vistos como torpes reproductores de arquitectura corriente- mantuvo el dinero circulando entre los arquitectos occidentales, y sus protestas decayeron.
Ahora, conforme la economía china empieza a enfriarse, con la capacidad de construcción cayendo, vemos el surgimiento de una nueva generación de arquitectos chinos, muchos educados en extranjero, con talento y una misma voz emergente. Cada edificio, en esta edición, está diseñado por una firma china y vale por sí mismo, prueba de que la arquitectura china está ganando su lugar en el escenario mundial.
En sus propias palabras, los arquitectos chinos describen su país con gran optimismo, caracterizado por mayores libertades y oportunidades. Hablan con entusiasmo del potencial creativo para diseñar y construir estructuras que van a alterar perspectivas y dejar un prolongado impacto en el paisaje en este contexto de rápido cambio.
Hablando en Londres, Ai Weiwei dijo ante una audiencia en la Royal Academy que regresó a China desde Nueva York porque su trabajo será más relevante ahí en un lugar que está cambiando rápida y dramáticamente.
Quizás, como aquél arquitecto europeo sugería, imbuir un edificio con un plan democrático puede asistir a que se abra una sociedad cerrada. O quizás sólo cree una ilusión de transparencia, y como la gran arquitectura de los fascistas, apoye al estado y postergue el cambio real.
No se siente ser socialmente responsable el escribir sobre arquitectura china sin dar a conocer que estos proyectos fueron realizados sin los procesos obligados con respecto a la planeación, adquisición de tierra, y consulta pública. En este sentido, no pueden compararse con obras completadas en un sistema democrático. Sin embargo, creativamente, los edificios que aparecen en la edición china de AR convidan a la consideración global y son dignos de crítica arquitectónica. Publicando estos trabajos, nosotros no eximimos al régimen que los hizo posible. Nosotros apoyamos a estos arquitectos empeñados en crear una identidad china propia a través de su trabajo.
Traducido por Susana Bianconi