domingo, 5 de enero de 2014

Zurcir la ciudad de Toluca


URBANISMO.




En esta foto aérea de Juan Arturo Guadarrama Vázquez que se exhibe en la Casa de las Diligencias se observa claramente cómo las vías rápidas dividen el territorio, porque existe contacto visual entre el Hospital de Oncología a la izquierda y el Parque 18 de Marzo a la derecha, pero es imposible para los pacientes hacer uso del parque, porque no se puede cruzar a pie la avenida Las Torres. Tampoco sería una solución condenar a los pacientes o a sus familiares a subir 52 escalones de un puente peatonal y volver a bajarlos para acceder a él, porque el paseo se tornaría en una travesía pesada y desagradable. Los peatones debemos poder  caminar la ciudad y los vehículos deben detenerse para dejarnos pasar. La esencia de la ciudad son los ciudadanos, no las vías rápidas.

A espaldas del mencionado Hospital Oncológico existe otro parque, el Metropolitano, pero tampoco los pacientes tienen acceso a él ya que está bardeado en rededor, lo que impide  su acceso, su cruce a campo traviesa e incluso se impide su vista. La foto del estudiante de gestión urbana Guillermo Ozornio lo muestra con claridad.

 

                                                                                  

Ni banqueta existe en esta calle perimetral del parque. Banqueta que podría hacerse y que gozaría de arbolado maduro instantáneo. Una reja arremetida tres metros en lugar del muro permitiría mejorar la imagen urbana del sitio y la calidad de vida de sus vecinos. En la situación actual el magnífico Parque Metropolitano no cumple su cometido de servir a la sociedad, ya que da la espalda a propios y a extraños. Ni los vecinos aledaños ni los forasteros que llegan a los hospitales cercanos (recordemos también el Mónica Pretelini) gozan de la vista del parque porque éste sólo se abre a quienes llegan  por el Paseo Tollocan.

El área del Parque Metropolitano equivale a 17 manzanas de la colonia Universidad, son 23 hectáreas con un solo acceso. Es mucho terreno enajenado de los barrios circundantes, es un sinsentido. Tanto equipamiento y tan poca urbanidad. Tanta inversión y tan poca belleza en rededor. Tanta construcción y tan poca calle, tanta seguridad y tan poca humanidad.  Falla el diseño urbano que nos integre, nos provea movilidad y nos de bienestar; que demuela las bardas ciegas del parque, que abra accesos a los cuatro puntos cardinales, que no regatee su usufructo.

La inversión pública existe, falta que se demuelan las fronteras entre las instancias de gobierno de distintas esferas que deciden displicentes sin entender que la ignorancia puede hacer mucho daño. Ignorar la escala humana hace daño a la ciudad.  


miércoles, 11 de diciembre de 2013

IRÁN, IRAQ, MÉXICO

                                                               EL PETRÓLEO
publicado con alteraciones en CAMBIO del Estado de México #102, noviembre 2013

Las comparaciones son siempre odiosas, pero sirven para poner en perspectiva algunas variables de la realidad. Persia, Irán, es un país petrolero que se abrió al capital extranjero durante el régimen del Sha Reza Palevi. La occidentalización de las costumbres y la apertura de la economía  al mercado capitalista produjo una reacción nacionalista abanderada por la cúpula religiosa, que convirtió al país en un régimen cuasi teocrático, encerrado en sí mismo por el bloqueo externo que sobrevino y que persiste hasta hoy desde 1979.

En una historia más reciente, su vecino cercano, el también petrolero Iraq, fue invadido y sometido por el ejército norteamericano y algunos de sus socios europeos. La  riqueza petrolera iraquí se abrió a las compañías internacionales después de una larga y agónica guerra.

Son ahora vecinos distantes. Irán es soberano, Irak no lo es. Irán tiene un producto interno bruto de 827.344 millones de dólares, mientras el de  Iraq es  6 veces menor.

Ninguno de los extremos es deseable, ni el absolutismo de los Ayatolas ni la carencia de gobierno propio. Ni el bloqueo económico que sufre Irán, ni el liberalismo a ultranza introducido en Iraq post mortem de Sadam Hussein. La tercera vía, la buena, parece ser la mexicana. Una economía más robusta que la de los países citados, liberal en lo económico desde el Tratado de Libre Comercio y dueña de su petróleo.

Esta tercera vía corre el riesgo de desaparecer para abrirse por medio del Congreso al mercado internacional como lo hizo Irán en época del Sha de Persia (quien por cierto fue asilado en México y falleció en Cuernavaca). La propuesta del presidente Peña Nieto cuenta con la aprobación del Partido Acción Nacional y consecuentemente será cosa de días para que la Constitución de 1917 sea intervenida y redactada a modo de las Compañías Petroleras Internacionales.

Al igual que en el caso del cambio de estatus del Nevado de Toluca, no queda claro para qué se mueve el estable estado del petróleo en México. Llevamos 75 años viviendo de la riqueza petrolera, ha sido cómodo y sin duda, lleva los últimos 30 años desdibujándose del propósito expropiatorio. Pero desbaratar al sindicato mediante esta apertura indiscriminada es un precio muy alto a pagar que podría solucionarse sencillamente, obligando a que se cumplan los estatutos sindicales de democracia y rendición de cuentas. Es un vericueto ilógico.

Y no es que le tema a una revolución de Ayatolas de la Santa Muerte o a una nueva invasión norteamericana. Le temo al despeñadero que sobrevendrá cuando la riqueza no se invierta en México sino que dance en las empresas transnacionales donde unos pocos mexicanos tengan acciones y donde los nuevos trabajadores contratados carezcan de toda prestación. A ese escenario obvio e inexorable sí le temo.

La riqueza petrolera sirvió en los 45 años que siguieron a la expropiación para salvar las distancias entre ricos y pobres, para alfabetizar y para crear clase media. Hoy podría volver a servir a la nación, a la Suave Patria de López Velarde; pero la clase política no lee, no siente, ni es capaz de ponerse en los zapatos de ningún otro. Están demasiado ahítos para ocuparse de los demás y votarán a favor del cambio constitucional, al cabo no saben que fue el diablo quien les escrituró el petróleo.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Glorietas vs. Puentes Vehiculares

Así deberían hacerle los cruceros como el de Alfredo del Mazo esq. López Portillo.
Al centro de la gran glorieta verde, se junta el agua y se infiltra, evitando inundaciones.
Los peatones pueden cruzar de una en una las avenidas con camellones sin correr riesgos.
Es una solución sencilla, verde, sin costosos puentes y además bonita.
Favor de realizar esta misma solución en La Maquinita, que actualmente es caótica.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

El Cervantes para Elena Poniatowska


La octava cabrita                        


CAMBIO 12/Mayo 2006

Hoy, en que Elena ha sido galardonada con el Cervantes, les comparto lo que escribí sobre ella cuando era atacada por apoyar a AMLO:

 
Las entrevistas han sido la fuente inagotable de Elena Poniatowska a quien todo le importa y todo lo pregunta. Compiladas en “Todo México” de Editorial Diana en varios tomos, son un mundo de desordenada pasión. Sus preguntas son de una ingenuidad pasmosa. El entrevistado en turno oye la pregunta y se queda pasmado; luego, viendo que la sencillez es genuina, se lanza a hablar de lo que no le hubiera contado a nadie más. Ahí radica el mayor logro de Elena, en saber preguntar por las cosas simples y esenciales de la vida con una alegría de vivir y un donaire envidiables.

La entrevista con que se abre la colección es la que le hizo en 1976 a Luis Barragán, el parco arquitecto de la trascendencia mexicana. Es una entrevista magistral. Sin querer logró que este sabio y sobrio esteta nos contara la quintaesencia de su arquitectura. Habló con Elena más y mejor que con ningún crítico de la arquitectura o del arte. Año con año se la doy a leer a mis estudiantes de Arquitectura de Paisaje. Porque Luis Barragán también es el padre de la arquitectura de paisaje mexicana.

Gracias a “Tinísima” aprendí la historia de los años treinta en México. Devoré el libro-tabique entre lágrimas y risas porque Elena te hace reír y te hace llorar y le quedas agradecida, porque así es la vida. Y así es como he ido haciendo mi fortuna, a base de sus lecturas que siempre me enriquecen y me hacen sentir viva.

En “Las 7 cabritas” nos habla de siete grandes del mundo intelectual mexicano del siglo XX,: Pita Amor, Frida Kahlo, Nahui Olin, Rosario Castellanos, María Izquierdo, Elena Garro y Nellie Campobello. Hoy es ella la octava cabrita. Dijo con su acostumbrada sencillez que no mintieran y que jugaran limpio, se lo dijo a los que hacen la propaganda del Partido Acción Nacional a la presidencia porque están atacando al candidato Andrés Manuel López Obrador con mentiras e incitando a la violencia del miedo primitivo.

En esta ocasión el aludido, el PAN, contestó a bocajarro. Se la agarró contra ella, la pobreteó y usó su imagen distorsionada. Ahora los pasmados fuimos sus lectores, sus amigos anónimos, sus admiradores. ¿Qué pudo haber dicho Elenita para que le respondieran así? ¿Quién, que conozca a Elena y su trayectoria puede dirigirse a ella de esa manera? Nadie. Sólo quien no conoce su obra, quien desprecia el talento femenino y quien siente miedo actúa como lo hizo Espino, como un perro acorralado. Mostró sus colmillos y su saliva rabiosa, su enfermedad mental y tribal.

Otra vez, sin querer, sin proponérselo, Elena nos abrió una perspectiva muy interesante del México de Calderón. Nos hizo ver la jauría que gobernará el país al mejor estilo franquista: donde no cabrán la inteligencia ni el talento, donde no habrá más que machos rabiosos husmeando las conciencias de la gente buena que se hace preguntas simples, como las que ella sabe hacer. Con el Yunque de Espino -al que se ha adherido Calderón- no cabrán los escépticos, el laicismo será herejía, la fe será instaurada por el Santo Oficio en cada mente inquieta. La doble moral será instituida  en los libros de texto.

Habrá que declararse católicos y divorciarse, habrá que besarle el anillo al Papa y casarse con un divorciado. Habrá que mentir sin sonrojarse. Habrá que aprender a hacer caridad y lucrar con ello, habrá que despreciar a los pobres, a los honrados y a los trabajadores. Habrá que aprender a matarlos en caliente y dar ruedas de prensa muy acartonadas.

Habrá perros rabiosos arriando a las cabritas.

Falta tan poco para las elecciones y tanto para calmar la rabia y el miedo a perder de los panistas!  Porque los panistas en el poder se han rodeado de lujos y manjares, de soberbia y arrogancia, se han convertido en dinastías teocráticas en cada municipio que gobiernan. No quieren soltar la presa, les ha gustado el bocado de poder y están atragantados, no tienen tiempo de leer a Elenita Poniatowska. ¿Para qué, si ya abrieron la casas de juego que autorizó Creel? En el fascismo  no se necesita pensar, con sólo creerse superior es suficiente, es fácil. Se aprende a ladrar siguiendo los pasos de Espino. Felipe Calderón mueve la colita y brinca a su alrededor.

Pero las cabras no son ovejas y quienes admiramos a esta gran cabrita que es Elena Poniatowska vamos a usar la inteligencia para sobrevivir a pesar de los ladridos. Ladran porque caminamos. Y los del PAN tienen mucho dinero pero carecen de la fortuna de los que somos inmensamente ricos porque tenemos en Elena a una amiga de toda la vida, de todas las confianzas y que siente el más profundo amor a México.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Estacionamientos


EL NEGOCIO DE LOS ESTACIONAMIENTOS.

publicado en Cambio del Estado de México, Octubre 2013


¿A quién se le ocurrió impedir el estacionamiento en las calles? Seguramente a  los dueños de los estacionamientos, cuyo negocio consiste en beneficiarse de los bandos municipales, en demoler una tras otra las casonas de la ciudad para convertirlas en playas de estacionamiento. Si la norma conduce al sinsentido de destruir el patrimonio construido, la norma atropella y debe ser revisada antes de que acabe totalmente con la ciudad.

¿Qué pasaría si se permitiera estacionar autos a ambos lado de las calles? Por principio de cuentas quedaría sólo el carril central para circular y consecuentemente la velocidad de los autos bajaría un poco. Nada malo hay en eso dentro de una ciudad.

En las avenidas, los autos estacionados protegen a los peatones de los bólidos autobuses. Por otro lado, con más autos estacionados, habría menos autos dando vueltas buscando dónde estacionarse: aumento inmediato de estacionamiento gratis. Los comercios del centro florecerían porque más gente llegaría hasta ellos aumentando la seguridad; porque al haber más comercios abiertos hay más actividad social.

Porque una cosa es exigir cajones de estacionamiento para obras nuevas en terrenos baldíos y otra exigir los mismos cajones para establecimientos antiguos, construidos antes de la norma… sólo imaginemos ¿qué sería del Palacio de Iturbide o de la Casa de los Azulejos si se les exigiera contar con cajones de estacionamiento? ¡Habría que demolerlos para cubrir la norma!

En Toluca perdimos el arbolado de la Plaza Ángel María Garibay Kintana, frente al Cosmovitral, porque el peso de los árboles ponía en riesgo la losa mal hecha que cubre unos cuantos autos estacionados en forma subterránea. En lugar de reforzar la estructura con marcos de acero en el sótano, se optó por talar el  jardín en aras de esos  autos estacionados.

Hay normas que hacen daño, y las que nos exigen cajones de estacionamiento son de ésas. ¿Por qué insistir que se llenen los inmuebles de autos estacionados en lugar de crear una red de transporte que nos permita ir y volver del centro sin zozobra? En la capital del Estado México los taxis carecen de taxímetro y consecuentemente son vulgares vehículos clandestinos que cobran a ojo de buen cubero; para ellos no hay norma. En Toluca los autobuses no dan boleto a cambio de los ocho pesos que se pagan como tarifa mínima; para ellos tampoco hay norma. Ahhh, pero que nadie se estacione en la ancha avenida Morelos, faltaba más, en batería cabrían cientos de autos estacionados, los comercios volverían a abrir sus puertas, ahhh ¿pero qué pasaría entonces con el negocio de los estacionamientos?

Los estacionamientos, como los carteles espectaculares, son negocios organizados que huelen mal, que destrozan las ciudades y que gozan de impunidad.


En Alemania conviven los peatones con los ciclistas y con los autos estacionados a ambos lados de la calle. La densidad es alta y el espacio público, léase, la banqueta es generosa y de calidad(foto de Gabriel Medina).

martes, 8 de octubre de 2013

Reforma Energética


Ficción 
CASA TOMADA  (sin permiso de Julio Cortázar)
Publicado en CAMBIO del Estado de México Año 9 Numéro 100, septiembre 2013
Susana Bianconi

La casa que he heredado de mis padres y en la que vivo con mi familia está envejecida. Tiene unas cuantas goteras, la pintura ennegrecida por la humedad y las ventanas de hierro medio oxidado tienen vidrios delgados.  La idea es darle una nueva imagen. Contrato entonces a una arquitecta buena onda que dice que no me va a cobrar sino que va a tener participación en el inmueble, dice que va a ser mi socia digamos, y que luego de rehabilitada la casa ella me cobrará su porcentaje, que yo le iré pagando mes con mes. El acuerdo es raro, pero me inspira confianza y me explica que no será necesario que me descapitalice construyendo, que su método es que cada contratista haga lo propio, usando su capital y no el mío. No entiendo bien, o acaso ella se entretiene mirando a marido. Voltea a verme y aburrida me lo explica con mucha lentitud: por ejemplo, las ventanas las traerá el aluminero y  luego yo se las iré pagando conforme obtenga recursos, lo mismo hará el plomero, ése que durante la obra piropea por lo bajo a mi hija. Los materiales se pedirán a crédito con el proveedor del centro y no importa cuándo se le pague, él puede otorgar créditos a largo plazo, no me aclara la arquitecta a qué interés. Pero en fin, entiendo el mecanismo y me entusiasmo. Podré ir de vacaciones este año ya que la remodelación de la casa saldrá prácticamente gratis. Los chicos seguirán yendo a la misma escuela de paga y no nos privaremos de nada. Mi marido está feliz, sueña como yo con la casa modernizada.
Cuatro meses de trajín nos han desgastado a todos. La arquitecta llega y se va en el auto de mi esposo, mira el avance y da instrucciones rápidas. La cocina es tan moderna que parece ahora una clínica de trasplante de órganos… no recuerdo a quién deberé pagársela, pero no importa, mi salario ya lo dedico íntegro a los acreedores y he firmado un papel de compromiso que enajena la casa hasta tanto no salde la deuda. No me agobia porque todo se ve bien a pesar que el maestro albañil se hizo del garaje y lo usa como centro de operaciones. Bueno, mi auto duerme afuera y el de mi marido lo trae la arquitecta, con él adentro… cuando subo cansada a recostarme una noche, después de limpiar el tiradero de los proveedores,  tengo la certeza de escuchar  la voz del plomero en el cuarto de mi hija. Y me doy cuenta que es muy tarde para reconsiderar esta “inversión extranjera” en mi patrimonio.
Cualquier parecido con la Reforma Energética es pura ficción.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Decisiones obscenas


                                                  
 
Vías Rápidas

Publicado en CAMBIO del Estado de México No99, Agosto 2013:32

Allá por 1980 la Ciudad de México trataba de revertir algunos desatinos. Por ejemplo, trasladaba el Caballito de Tolsá a una plazuela adecuada a su tamaño, ideal para su contemplación. Así mismo, reubicaba La Diana Cazadora a una glorieta de Paseo de La Reforma, donde se la pudo volver a disfrutar. Quiero decir que se había empezado a revalorar la ciudad a escala humana, dejando un poco atrás la ciudad de escala vehicular.

Hoy sin embargo la Ciudad de México está escuchando el canto de las sirenas de los productores de cemento y regresa al esquema de las vialidades de alta velocidad pero con un agravante: con el cobro de peaje. El paisaje urbano que estas vialidades nos proporcionan evocan los grabados de Giovanni Battista Piranesi, sitios descomunales, tétricos, paralizantes.

Y si acaso sólo la ciudad de México fuera la afectada, podríamos pensar que los demás nos salvamos del barbarismo, pero no, ahí vamos los provincianos a copiar lo mal hecho. Porque para paisajes tétricos los cerros encementados del nuevo ramal a Valle de Bravo. Para paisajes descomunales y desolados, la obra  que se está construyendo en el norte de Toluca en el crucero de Alfredo del Mazo y López Portillo donde los árboles fueron talados para ver crecer en su lugar paredes sólidas infranqueables que sólo permitirán pasar a toda máquina a los trailers que abastecen la Central de Abastos.

¿Por qué en lugar de este desproporcionado crucero vehicular, no se abrió una vía a través de la zona más pobre y olvidada de Toluca, que podríamos llamar el Arquito Norte? El abanico comprendido entre la salida a Atlacomulco y la salida a Xonacatlán está incomunicado, está abandonado a su suerte, a su pobreza y a su crecimiento anárquico y desangelado. Una amplia vialidad con camellón arbolado al centro por esa zona haría innecesario el antiestético y “piranésico” distribuidor vial que está en marcha.

¿Por qué partir literalmente en cuatro esa parte de la ciudad? Llegaremos al absurdo de tener que abordar un taxi para cruzar la calle, como ocurre entre el Hotel del Rey y el Museo Bicentenario. ¿Qué ciudad pretendemos tener? ¿Una donde los museos sean accesibles desde helicópteros? Vuelvo a la Ciudad de México y me duelo de no conocer el Museo de la Cartografía ubicado en un antiguo inmueble religioso y ubicado en Periférico y Viaducto…
 

Y el dolor es por mí, por el aislado museo, por la ciudad fea, por el peatón olvidado, por la indiferencia de los que toman decisiones obsenas…