EL NEGOCIO
DE LOS ESTACIONAMIENTOS.
publicado en Cambio del Estado de México, Octubre 2013
¿A quién se le ocurrió impedir el
estacionamiento en las calles? Seguramente a
los dueños de los estacionamientos, cuyo negocio consiste en
beneficiarse de los bandos municipales, en demoler una tras otra las casonas de
la ciudad para convertirlas en playas de estacionamiento. Si la norma conduce
al sinsentido de destruir el patrimonio construido, la norma atropella y debe
ser revisada antes de que acabe totalmente con la ciudad.
¿Qué pasaría si se permitiera
estacionar autos a ambos lado de las calles? Por principio de cuentas quedaría
sólo el carril central para circular y consecuentemente la velocidad de los
autos bajaría un poco. Nada malo hay en eso dentro de una ciudad.
En las avenidas, los autos
estacionados protegen a los peatones de los bólidos autobuses. Por otro lado, con
más autos estacionados, habría menos autos dando vueltas buscando dónde
estacionarse: aumento inmediato de estacionamiento gratis. Los comercios del
centro florecerían porque más gente llegaría hasta ellos aumentando la
seguridad; porque al haber más comercios abiertos hay más actividad social.
Porque una cosa es exigir cajones de
estacionamiento para obras nuevas en terrenos baldíos y otra exigir los mismos
cajones para establecimientos antiguos, construidos antes de la norma… sólo
imaginemos ¿qué sería del Palacio de Iturbide o de la Casa de los Azulejos si
se les exigiera contar con cajones de estacionamiento? ¡Habría que demolerlos
para cubrir la norma!
En Toluca perdimos el arbolado de la
Plaza Ángel María Garibay Kintana, frente al Cosmovitral, porque el peso de los
árboles ponía en riesgo la losa mal hecha que cubre unos cuantos autos
estacionados en forma subterránea. En lugar de reforzar la estructura con
marcos de acero en el sótano, se optó por talar el jardín en aras de esos autos estacionados.
Hay normas que hacen daño, y las que
nos exigen cajones de estacionamiento son de ésas. ¿Por qué insistir que se
llenen los inmuebles de autos estacionados en lugar de crear una red de
transporte que nos permita ir y volver del centro sin zozobra? En la capital
del Estado México los taxis carecen de taxímetro y consecuentemente son
vulgares vehículos clandestinos que cobran a ojo de buen cubero; para ellos no
hay norma. En Toluca los autobuses no dan boleto a cambio de los ocho pesos que
se pagan como tarifa mínima; para ellos tampoco hay norma. Ahhh, pero que nadie
se estacione en la ancha avenida Morelos, faltaba más, en batería cabrían
cientos de autos estacionados, los comercios volverían a abrir sus puertas,
ahhh ¿pero qué pasaría entonces con el negocio de los estacionamientos?
Los estacionamientos, como los
carteles espectaculares, son negocios organizados que huelen mal, que destrozan
las ciudades y que gozan de impunidad.
En Alemania conviven los peatones con los ciclistas y con los autos estacionados a ambos lados de la calle. La densidad es alta y el espacio público, léase, la banqueta es generosa y de calidad(foto de Gabriel Medina).
Esta si no la comparto arquitecta, el espacio público no es para la minoría en auto, no falta espacio, sobran autos y agotan nuestro espacio generosamente subsidiado a los automovilistas. No necesitamos barreras que nos protejan del paso de su majestad, sino hacer valer la prioridad de peatones y ciclistas frente al auto. Por supuesto que necesitamos un buen sistema de transporte público, no por ello vamos a dar nuestro espacio a mastodontes de acero de 6 Mts. cuadrados que llevan el traserito de un comodino a la puerta de su destino, agotando nuestra energía, contaminando nuestro aire, agua y tierra, acaparando la infraestructura urbana. Conservar el patrimonio arquitectónico es conveniente y nada tiene que ver con el rescate del espacio público para la mayoría de los ciudadanos. En el espacio de un auto cabe un árbol maduro que sólo nos "quita" 50 cmts. de suelo ¿Cuántos dice que podemos acomodar en la ciudad?
ResponderEliminar