Tesis de Maestría del arq. Andrés S. Galindo Bianconi
favor de copiar y pegar este link:
http://hdl.handle.net/20.500.11799/41352
sábado, 28 de mayo de 2016
miércoles, 25 de mayo de 2016
TESIS DE DOCTORADO EN LÍNEA
http://ri.uaemex.mx/handle/20.500.11799/41303
Superficie de contacto alternativa para la tarima de madera usada en la cimbra tradicional en el Estado de México
favor de copiar y pegar este link:
http://ri.uaemex.mx/handle/20.500.11799/41303
martes, 17 de mayo de 2016
EL VALOR DE ESFUERZO
EL VALOR DE ESFUERZO
en el diseño paisajista
M. en Dis. Azael Pérez Peláez
El juicio de valor con respecto a los aciertos y errores en
el particular caso de la contemplación de la obra paisajista se sustenta,
además de las cuestiones estéticas, funcionales y de habitabilidad, preponderantemente
en la observación de lo que me atrevo a definir como el valor de esfuerzo.
Cuando me refiero a este valor de esfuerzo hablo del cálculo
que se tiende a realizar en forma automática al observar las tareas y trabajos
específicos que se tuvieron que realizar para obtener los resultados
presentados en el caso específico que se está valorando.
Aquí
conviene detenerse un momento a fin de esclarecer el concepto propuesto de
valor de esfuerzo. He aquí un ejemplo que arroja un poco de luz sobre la
cuestión: Cuando se comparan 2 objetos que cumplen con la misma función,
digamos que sean 2 trompos para darle especificidad a este ejemplo, los
parámetros aplicables a dicho juicio suelen asignar mayores cotas de valor a un
trompo artesanal por sobre un juguete similar pero de fabricación industrial.
Lo que
importa observar aquí es que en el caso de presentarse la necesidad de una
valoración apresurada de un objeto, la evaluación ocurre con la información que
se tiene a la mano, y en esta categoría de datos inmediatos el valor del
trabajo y esfuerzo aplicado a la tarea de creación tienen un mayor peso como
cualidad inherente al objeto resultante.
Es a partir
de este análisis apresurado que el valor de esfuerzo se generaliza como sistema
de valoración en el análisis de casi cualquier objeto de diseño, con el riesgo
colateral de cobijar bajo su manto otras categorías de juicio más complicadas
de aplicar, como la pertinencia, eficiencia, sustentabilidad, integración
contextual entre muchas otras.
Para no
perdernos en consideraciones de apreciación que pueden ser abordables en otro
momento, me gustaría presentar un caso más específico de la ocurrencia del
valor de esfuerzo y la posible conveniencia de su omisión en el campo del diseño
del paisaje.
Sea a modo
de ejemplo la comparación apreciativa de 2 espacios con características
contextuales similares, supongamos para efectos de comprensión didáctica que
existen 2 terrenos adyacentes en un espacio dado. Estos dos terrenos de áreas similares
y condiciones de suelo y clima análogos tienen dos trabajos de pasaje
completamente diferentes.
Asignemos
al terreno “A” el trabajo de diseño de un paisajista “x”. Ahora bien, al
terreno vecino, al que llamaremos terreno “B”, le asignaremos el trabajo de
paisajismo a la naturaleza, es decir, la inclemencia de los elementos
climáticos y sus particularidades fortuitas, dadas por el ambiente en el que se
encuentran inmersos ambos espacios.
Vamos a
intentar que el ejemplo sea más cercano, visualizable y específico diciendo que
ambos terrenos se encuentran en esta ciudad, en esta colonia, digamos que este
edificio no existe y sólo están los dos terrenos separados por una barda de
tabique. Hablamos entonces de 2 espacios situados en la ciudad de Toluca, con
un clima cambiante, predecible pero difícil de trabajar en el campo del diseño
paisajista.
Supongamos
que el terreno “A” fue trabajado durante 1 año por el paisajista “x” bajo los
principios del jardín francés, con algunas zonas de inspiración japonesa y con
perspectivas ecológicas y ambientalistas, el dueño resulta ser amante de la
naturaleza y desea que su jardín sea lo más amigable con el medio posible, tal
vez por un lado un pequeño huerto, algunos árboles frutales, una pequeña fuente
que de vida y brinde espacio para las aves y zonas de reproducción de especies
nativas.
El diseño
del jardín en el terreno “A” surge entonces siempre pensando en lograr un
trabajo que cumpliera al menos con una lista de objetivos a saber:
Contribuir a regular el clima de la cuidad.
Captar el agua de lluvia hacia los mantos acuíferos.
Generar oxígeno.
Captar partículas contaminantes.
Amortiguar los niveles de ruido.
Conservar la humedad.
Disminuir la erosión del suelo y los riesgos de inundación.
Convertirse en sitios de refugio, protección y alimentación
de fauna silvestre.
Brindar frutos, hortalizas, flores y plantas aromáticas.
Si tuviera que aventurar una cotización para la realización
de este jardín en el terreno “A” diría que tomando en cuenta diseño,
materiales, mano de obra y las especies vegetales introducidas, el costo total
de este diseño paisajista estaría alrededor de los cien mil pesos mexicanos.
Y ocurre indefectiblemente que el diseño de un espacio como
este requiere de tareas de mantenimiento que si se manejan de forma eficiente y
se reducen las malas prácticas de jardinería podríamos aventurar otra cifra: el
costo de mantenimiento del terreno “A” rondaría los 20 mil pesos mexicano
anuales.
Generar esa cantidad de recursos, tanto para el diseño como
para el mantenimiento requiere de mucho trabajo, trabajo que será valorado a la
hora de que los vecinos contemplen el jardín y apliquen el juicio de valor de
esfuerzo, todas las horas invertidas, los materiales, electricidad, control de
plagas, trabajos alternos para generación de recursos, labor paisajística, se
verán cobijados bajo el manto protector del valor de esfuerzo.
En el proceso de apreciación del espacio intervenido, se
tratará de disimular el hecho de que es muy probable que el gasto energético de
realización y de mantenimiento sumados no se ven compensados por la
contribución climática del propio espacio. Y también se tratará de no
evidenciar la generación de residuos y desechos durante el periodo de
realización, así como la eliminación de especies presentes previas a la
introducción de las nuevas plantas y animales.
También se tratará de amortiguar el cargo de conciencia en el
secuestro de especies exóticas mediante la generación de micro hábitats
adecuados para su supervivencia, manejo de la zonificación, sistemas de riego,
tal vez un pequeño invernadero, malla sombra, sistemas textiles de control de
maleza, y otros ingeniosos implementos asegurarán que vale la pena la
apropiación y acaparamiento. Y nunca mencionaremos al público los gastos
energéticos y sus consecuencias ambientales derivadas de dichas estrategias de
manutención.
Ya hemos hablado bastante del terreno “A”. Si echamos un
vistazo sobre la barda para observar lo que ocurrió durante ese año en el
terreno “B” observaremos lo que ya estamos acostumbrados a ver en los terrenos
baldíos de esta ciudad.
El terreno “B” después de un año bajo el ojo poco vigilante
de su entorno sucumbió al poder de los elementos. En una esquina hay un montón
de basura que apenas se alcanza a distinguir porque los dientes de león y
tomates silvestres ya casi la han cubierto en su totalidad, en el centro hay
una batalla entre 2 tepozanes y un grupo de dalias en flor, el frijol silvestre
casi ha cubierto la barda, en el suelo hay al menos 10 diferentes tipos de
gramíneas compitiendo por espacio y recursos, un enorme charco en algún extremo
brinda refugio a renacuajos y larvas de catarinas que devoran a las larvas de
mosquitos, las aves han hecho nidos por todos lados, el cadáver de muchas
plantas que no sobrevivieron a su primera sequía ya se han convertido en un
sistema de acolchado para los brotes de este año.
El caos reina en todo el espacio del terreno “B” no hay un
solo rincón deshabitado, y cada centímetro está en disputa constante, este caos
es el mismo que asegura su dinamismo, transformación constante, un arbusto de
salvia está a punto de morir para dar lugar a un rosal que es mucho más
poderoso, en las grietas abiertas por pequeñas margaritas silvestres se han
instalado fuertes dientes de león y un par de nopales que tas están desterrando poco a poco, cuando llegue la
siguiente sequía, el territorio conservará solo a aquellos que se adapten al
cambiante clima de Toluca.
Quiero proponer un ejercicio más, Ignoremos por un momento el
valor de esfuerzo. Tenemos en consecuencia 2 terrenos de similares características
y podemos deducir que ambos cumplen con la serie de objetivos propuestos. Ambos
espacios contribuyen a regular el clima de la cuidad, captan el agua de lluvia
hacia los mantos acuíferos, generan oxígeno, captan partículas contaminantes,
amortiguan los niveles de ruido, conservan la humedad, disminuyen la erosión
del suelo y los riesgos de inundación, son sitios de refugio, protección y
alimentación de fauna silvestre, brindan frutos, hortalizas, flores y plantas
aromáticas.
Todavía más, El terreno “B” no requiere de gastos
energéticos, no ocupa mantenimiento ni sistemas de riego. Prescinde totalmente
de estrategias de control ya que recurre a la autorregulación biótica natural.
Durante su creación, más bien desarrollo no requirió de costos de diseño, mano
de obra, no ha introducido especies exóticas y mantiene controlada su población
y manejo de recursos de forma eficiente y sustentable.
EL diseño paisajista se está enfrentando a un nuevo
escenario. Con los avances y cada vez mayores conocimientos acerca de las
dinámicas del entorno biótico y su sistema de relaciones entre recursos,
espacio y seres vivos, el paisajista contemporáneo se ve a sí mismo con la
obligación de omitir el valor de esfuerzo en favor de reforzar el valor de los
principios fundamentales observados en la naturaleza.
Estos valores forjarán los parámetros de diseño, realización
y apreciación de los trabajos de paisajismo en el futuro cercano. Me aventuraré
a nombrar como parte de esta naciente lista de preceptos a los siguientes:
Entropía. La utilidad del caos no requiere de
su comprensión, si no de la conciencia de su papel en el medio
Biomímesis. La naturaleza ha resuelto todos los
problemas, algunos desde hace miles de millones de años, ya no es tan
aconsejable preguntarle al vecino, dirijamos nuestras preguntas al pasado
evolutivo.
Autopoiésis. El entorno natural presenta
mecanismos de autorregulación que transportan a los seres vivos de forma a
veces violenta pero siempre indefectible hacia el dinamismo sustentable
Arqueología del paisaje. El trabajo del paisajista con el
espacio a intervenir no se detiene en su contexto coetáneo, requiere de la
observación del pasado, y de la inferencia de su futuro ambiental.
Observación consciente. Sentarse a ver crecer la hierba es
la tarea más importante y fundamental del paisajista de las nuevas
generaciones, de ello depende la comprensión del entorno.
Lectura recomendada:
El valor de esfuerzo en la valoración de cualquier objeto
puede nublar la visión del observador provocando distorsiones apreciativas. Es
por ello que este artículo no lleva bibliografía, la cantidad de fuentes, la
calidad inferida de las mismas y la pertinencia esperada de esos textos se
convertiría en una palanca que daría fuerza al valor de esfuerzo percibido en
la realización de este documento. Por otro lado quiero aprovechar el espacio
dejado por dicha ausencia bibliográfica para recomendar algunos textos que
pudieran encaminar al lector en la dirección propuesta.
Althusser, L. Para un materialismo aleatorio.
Arena libros, Madrid, 2002.
Benyus, J. M. (2012). Biomímesis: cómo la
ciencia innova inspirándose en la naturaleza. tusquets editores.
Bourriaud, N. Estética Relacional. Adriana
Hidalgo Editora, Argentina. 2008.
Camarena, P. 2010. Xerojardinería. Guía para
el diseño de los jardines de Ciudad Universitaria. Secretaría Ejecutiva REPSA,
Coordinación de la Investigación Científica, UNAM, México, D.F.
De Val, E. Et. Al. Ecología y Evolución de
las Interacciones Bióticas. Fondo de Cultura Económica. Centro de
Investigaciones en Ecosistemas. UNAM. 2012.
Gómez-Pérez, B. 1994. Rescate de la memoria
histórica del pueblo de Santa Úrsula Coapa. Gobierno del DF, Delegación
Coyoacán, Dirección de Fomento Cultural, México, D.F. 127.
Lane, N. (2015). Los Diez Grandes
Inventos de la Evolución. (Primera edición en México) México Editorial Ariel.
Lot, A. (Coord.). 2007. Guía ilustrada
de la Cantera Oriente. Caracterización ambiental e inventario biológico.
Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel. Coordinación de la Investigación
Científica, UNAM., México, D.F. 253 pp.
Lot, A. y Z. Cano-Santana (eds.). 2009.
Biodiversidad del ecosistema del Pedregal de San Ángel. Libro Conmemorativo del
25 aniversario de la Reserva Ecológica de Ciudad Universitaria (1983-2008).
Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel. Coordinación de la Investigación
Científica, UNAM., México, D.F. 538 pp.
Margulis L. (1998). Planeta Simbiótico.
Barcelona: Debate.
Maturana, H R. (1997). De Máquinas y Seres
Vivos, autopoiésis de la organización de lo vivo. Santiago de Chile: Editorial
Universitaria.
Pérez, A., Higuera, A., Santamaría A.
(2014). Aproximación natural al diseño relacional. Revista Iberoamericana de
Ciencias. Julio 2014. ISSN 2334-2501
UNAM. 2006. Morada de lava. Armando Salas
Portugal. Las colecciones fotográficas del Pedregal de San Ángel y la Ciudad
Universitaria. UNAM, México, D.F. 199 pp.
jueves, 12 de mayo de 2016
El TREN
Publicado en la revista CAMBIO del Estado de México en abril 2016
La vuelta del
tren. El regreso del ferrocarril como medio de transporte de pasajeros. Está en
el aire en toda América la idea de volver a viajar en tren, y si bien hay una
carga romántica en el deseo de vivir al ritmo de las viejas y elegantes
estaciones, lo cierto es que hoy por hoy es una opción ambientalmente sensata.
Desde finales
del sXIX a finales del sXX, los viajes sobre rieles nos duraron escasos cien
años y fueron desaparecidos por decisión de gobierno, no a pedido del público.
Fue el neoliberalismo político el que desmanteló los ferrocarriles y con ellos
se acabó un transporte barato y menos peligroso que el de los autobuses que
vino a sustituirlo. Alcancé a viajar en 1982 de México a Veracruz en camarote,
a lo largo de la noche y en 1995 recorrí el Chihuahua-Pacífico, el famoso
Chepe, único tren de pasajeros que aún sobrevive en México.
La historia
de los tranvías es antecedente. Las capitales latinoamericanas se deshicieron
de los tranvías para abrir paso al caos vehicular que nos agobia. Paralelamente
las naciones latinoamericanas dejaron abandonados los ferrocarriles hasta
concesionarlos o cancelarlos totalmente con el consecuente aumento de camiones
de carga en las carreteras. Esto último nos convierte en víctimas de accidentes
frecuentes entre vehículos de tonelaje muy dispares.
Hoy asistimos
en el valle de Toluca a la construcción de una obra muy llamativa y costosa
para sostener en lo alto los vagones del primer tren del siglo XXI. Le damos la
bienvenida al tren de pasajeros, pero en lo particular, me cuestiono porque no
se hizo subterráneo entre Zinacantepec y Lerma. La excavación en forma de tubo
(¿recuerdan la máquina excavadora “La Rielera” usada en la Ciudad de México?)
es sensata porque la forma ayuda a la función. La profundidad de la línea
podría haber sido menor que la propia cimentación de las columnas de la actual
estructura elevada. Pero lo mejor hubiera sido conservar los prados del
camellón, que tienen vocación de parque lineal de 20 kilómetros de largo.
Esta obra del
tren elevado más todos los puentes que se han construido recientemente parecen
diseñados por “mirreyes” prepotentes que sólo saben gastar dinero y que
desprecian el valor de la vida del peatón y del trabajador en bicicleta.
Ignoran el valor del paisaje porque viven de noche y llegan a inaugurar los
adefesios con lentes de sol. Que no se pueda cruzar una vía rápida los tiene
sin cuidado porque ellos no nacieron pobres. Ellos valen por la nave que
conducen o por el chofer que les maneja y desconocen el valor de los talleres
de consulta y discusión de la obra pública. El ejercicio intelectual les da
flojera. Claro, no son servidores públicos y los servidores públicos solo
negocian las vacaciones pagadas con los contratistas, o bien están pintados en
la silla de la oficina. Falta competencia en las secretarías de gobierno
involucradas y sobra audacia e impunidad entre los contratistas que han convertido
el valle del Matlatzinco en una montaña rusa pavimentada.
martes, 15 de marzo de 2016
ACTAS CADUCAS
LA CADUCIDAD DE LAS ACTAS DE NACIMIENTO
Susana Bianconi
Publicado en CAMBIO del Estado de México #129, febrero 2016
Desde que su Alteza
Serenísima Antonio López de Santa Anna impuso un impuesto a las ventanas, no se
veía algo semejante. Aunque el absurdo es ahora mayor, porque vivimos en una
era digital de archivos soportados en grandes bases de datos que deberían
ahorrarnos tiempo y darnos certeza.
Y sin embargo
ahora nos amanecemos con la novedad de que las actas de nacimiento caducan, se
pudren. Justo en este tiempo de refrigeración extrema en los supermercados, de cámaras
frigoríficas de antología y de adición de conservadores químicos a los
alimentos, ya nada se echa a perder excepto las actas de nacimiento. Parece que
los registros civiles carecen de refrigeradores.
Consecuentemente
hay que volver y volver y volver cada año a por otra acta fresquecita. Ahora es
fácil, por 66 pesos, salen calientitas por un despachador automático al que
solo se le insertan los 18 dígitos de la CURP. Magnífica base de datos que el
Estado no comparte con el propio Estado: ni la SEP, ni el INE, teclean los 18
dígitos para cotejar en pantalla el acta, y pasar a lo que sigue sin necesidad
de guardar otro papel en la era digital.
La burocracia
disfruta volviendo un trámite atrás, a empezar de nuevo, debido a los tres días
que lleva el acta caducada y entonces a pagar 66 pesos de nuevo. A deambular de
módulo en módulo hasta dar con el que tiene internet y entonces insertar los 18
dígitos, operación que podría hacer cualquier dependencia pública solicitante,
sin necesidad de mandar al ciudadano a la peregrinación de marras… pero
entonces no entrarían los 66 pesos.
La CURP es
gratuita y es con ella que se obtiene el acta, que es costosa. Cuesta 66 pesos
más uno o varios días de rabia, de tiempo perdido, de transporte utilizado, de
impuesto a haber nacido en un sistema con fecha de caducidad y con impuestos
disfrazados de modernidad. Con instituciones autónomas que le hacen el juego a
la sacadera de dinero estatal solicitando actas fresquecitas. Con sumisión y
obediencia de un pueblo manso y resignado.
Los tiempos
de Santa Anna eran de guerra, de invasiones extranjeras, de usurpaciones
territoriales disfrazadas en los tratados como adquisiciones. Y es esa
simulación la que renace ahora digitalizada y que corrompe y agusana las actas
de nacimiento con fecha de caducidad.
jueves, 10 de marzo de 2016
ÁRBOLES Y ESPECTACULARES CAÍDOS
Texto compartido en Redes sociales el 10 de marzo de 2016 a raíz de vientos extraordinarios por:
Mtro. Andrés Galindo Bianconi
Analizando las fotos de los numerosos árboles que han sido derribados por el viento en este Valle de Toluca, he llegado a las siguientes conclusiones:
1. Las especies que afectó el viento son en su mayoría tres:Eucaliptos (Eucalyptus globulus), Cedro Blanco (Cupressus lindleyi) y Acacias (Acacia longifolia).
2. En el caso del eucalipto es un árbol de rápido crecimiento, raíz poco profunda y madera vidriosa, lo mismo que la acacia. De ahí que se volteen o caigan ramas.
3. En el caso del cedro blanco, si bien el árbol crece con una raíz pivotante central y varias laterales, se observa que los árboles caídos carecen de ella. Lo que hace pensar que la raíz central que es dañada cuando se siembra (posiblemente al sacarlo de su bolsa) ya no se regenera y solo se desarrollan las laterales, insuficientes para detener el volteo del árbol.
4. Los tres árboles antes citados son PERENES, es decir, tienen follaje todo el año, por tanto ofrecen mucha resistencia al viento en febrero y marzo (finales de invierno) que es cuando se presentan estos fenómenos.
5. Contrariamente, árboles como los Fresnos (Fraxinus) o Sauces (Salix) no presentan daños, por ser árboles CADUCIFOLIOS y por esto no contar con muchas hojas en esta época del año, además de contar con un sistema de raíces muy fuerte y en el caso del Fresno con una madera muy resistente.
6. Muchos de los árboles caídos probablemente hayan sido mutilados en sus raíces por la construcción de guarniciones, bardas o lineas de servicios (gas o drenaje).
De los espectaculares concluyo:
1. Me parece que uno tiene el derecho de vivir en una ciudad bella y de gozar del paisaje, por esta simple razón han sido prohibidos en Europa.
2. Son ilegales, dudo que cuenten con licencia de uso de suelo o de construcción, Desarrollo Urbano Municipal podría multarlos y demolerlos. En el caso del de la vialidad Toluca-Tenango, es la Junta de Caminos quien los tolera ya que están en el derecho de vía. Muchos espectaculares están en blanco a la espera de la próxima campaña política.
3. Técnicamente, en cálculo de volteo por viento los ingenieros se basan en el Reglamento de Construcciones del DF, que es muy estricto en cuanto a sismo, pero muy laxo en cuanto a viento, ya que la CDMX si bien tiene un suelo con poca capacidad de carga, tiene muy poco viento por ser una cuenca cerrada, se calcula para una máxima de 80km/hr. A diferencia del Valle de Toluca que es más ventoso y donde una racha puede superar esta velocidad.
Texto compartido en Redes sociales el 10 de marzo de 2016 a raíz de vientos extraordinarios por:
Mtro. Andrés Galindo Bianconi
Analizando las fotos de los numerosos árboles que han sido derribados por el viento en este Valle de Toluca, he llegado a las siguientes conclusiones:
1. Las especies que afectó el viento son en su mayoría tres:Eucaliptos (Eucalyptus globulus), Cedro Blanco (Cupressus lindleyi) y Acacias (Acacia longifolia).
2. En el caso del eucalipto es un árbol de rápido crecimiento, raíz poco profunda y madera vidriosa, lo mismo que la acacia. De ahí que se volteen o caigan ramas.
3. En el caso del cedro blanco, si bien el árbol crece con una raíz pivotante central y varias laterales, se observa que los árboles caídos carecen de ella. Lo que hace pensar que la raíz central que es dañada cuando se siembra (posiblemente al sacarlo de su bolsa) ya no se regenera y solo se desarrollan las laterales, insuficientes para detener el volteo del árbol.
4. Los tres árboles antes citados son PERENES, es decir, tienen follaje todo el año, por tanto ofrecen mucha resistencia al viento en febrero y marzo (finales de invierno) que es cuando se presentan estos fenómenos.
5. Contrariamente, árboles como los Fresnos (Fraxinus) o Sauces (Salix) no presentan daños, por ser árboles CADUCIFOLIOS y por esto no contar con muchas hojas en esta época del año, además de contar con un sistema de raíces muy fuerte y en el caso del Fresno con una madera muy resistente.
6. Muchos de los árboles caídos probablemente hayan sido mutilados en sus raíces por la construcción de guarniciones, bardas o lineas de servicios (gas o drenaje).
De los espectaculares concluyo:
1. Me parece que uno tiene el derecho de vivir en una ciudad bella y de gozar del paisaje, por esta simple razón han sido prohibidos en Europa.
2. Son ilegales, dudo que cuenten con licencia de uso de suelo o de construcción, Desarrollo Urbano Municipal podría multarlos y demolerlos. En el caso del de la vialidad Toluca-Tenango, es la Junta de Caminos quien los tolera ya que están en el derecho de vía. Muchos espectaculares están en blanco a la espera de la próxima campaña política.
3. Técnicamente, en cálculo de volteo por viento los ingenieros se basan en el Reglamento de Construcciones del DF, que es muy estricto en cuanto a sismo, pero muy laxo en cuanto a viento, ya que la CDMX si bien tiene un suelo con poca capacidad de carga, tiene muy poco viento por ser una cuenca cerrada, se calcula para una máxima de 80km/hr. A diferencia del Valle de Toluca que es más ventoso y donde una racha puede superar esta velocidad.
jueves, 25 de febrero de 2016
PATIOS
Susana Bianconi
Publicado por el Fondo Editorial del Estado de México en el libro
Arquitectura Vernácula y Tradicionalista del Estado de México,
febrero 2016
La higuera permanece
como muda vigía
en esta casa de siglos,
contagiando de savialos cimientos añejos
que la levan al viento
Y por eso la Higuera
-lengua del caserón-
congrega los presagiosen
en obscuros racimos
Flor Cecilia Reyes
Arquitectura Vernácula y Tradicionalista del Estado de México,
febrero 2016
La higuera permanece
como muda vigía
en esta casa de siglos,
contagiando de savialos cimientos añejos
que la levan al viento
Y por eso la Higuera
-lengua del caserón-
congrega los presagiosen
en obscuros racimos
Flor Cecilia Reyes
Los Patios
El patio nos habla de un tiempo
pasado que fue mejor. En Metepec, el patio de la casona de Jorge Luis y Flor
Cecilia ha sobrevivido, gracias a la sensibilidad de ambos, a los avatares de
la propiedad, que como tantas otras ha sido dividida entre herederos y
destinada a fines diversos. Hoy en ese patio se escucha el Jazz que proviene
del restaurante de la planta alta, donde el piano está montado sobre la troje y
donde las ramas altas de la higuera alcanzan la terraza de los fumadores que
adivinan la luna entre sus follaje. Las subastas de arte, las catas de vino y
las charlas de amigos se dan en torno al patio de esta casona en esquina que ha
corrido con la suerte de mantenerse en pie para dar identidad al pueblo mágico.
Las partes constitutivas del patio
Esencialmente el patio mexiquense se
define por un rectángulo abierto al centro de un inmueble y a nivel de calle,
rodeado de un pasillo alzado por tres o
cuatro escalones. Este corredor soporta su techo con columnas esbeltas formadas
por una basa de cal y canto repellada, una base de piedra labrada y un fuste de
madera cilíndrico de al menos tres metros de altura. Barandales o poyos
circulan la galería, a la cual se abren los cuartos con delgadas puertas de dos
hojas y generosa altura.
El rectángulo central está
generalmente embaldosado con cuarterones de barro o lajas de piedra y puede
contener al medio una fuente, resabio del aljibe del pozo de agua.

Fig. 1- Sede alterna COLMEX,
Toluca Fig. 2 Ex Hacienda San Martín, Ocoyoacac
El acceso al patio
El zaguán por el que se accede al
patio desde la calle puede tener una o dos puertas: el portón grande y sólido
que se alinea con los muros a pie de banqueta y el segundo, de reja de madera,
el que aun permaneciendo cerrado permite la compra de tortillas o de hierbas a
través de sus barrotes. Facilita también la vista furtiva hacia ese el pozo de
luz y verdor que es el patio, sin invadir la privacidad de la casa.
La vegetación de los patios
La vegetación de los patios
mexiquenses es una miscelánea difícil de comprender al primer vistazo. A pesar
de las variedades climáticas del Estado, la característica común de los patios mexiquenses
es el coleccionismo, es decir, la variedad per se. En tierra o en macetas, las
plantas no siguen un diseño cromático o una voluntad de conjunto, sino una suma
de partes, todas ellas distintas entre sí.
Fig. 5 Casa de la Sra. Mary, Santa Ana Tlapaltitlán,
Toluca. Foto: Felipe Consuelo
Un par de frutales es lo más que
vamos a encontrar en cuestión de árboles en un patio mexiquense, como los dos
guayabos de la casa Joaquín Arcadio Pagaza de Valle de Bravo. Pero en cuanto a
plantas se refiere, la lista es interminable y el caos visual también. No será
raro que un ama de casa rechace una planta regalada porque “esa ya la tengo” y
la cambie por alguna otra, como coleccionista de estampillas. Consecuentemente,
el ojo no reposa en un arriate lila o en un maciso amarillo, sino que salta nervioso de un lugar a otro como
tratando de encontrar la cabecita alada en un retablo barroco.
Las plantas silvestres no forman
parte de este conjunto, salvo algunas medicinales. Las jaulas de pájaros en
cambio están presentes con su cauda de trinos que nadie osa poner en libertad y
la diversidad de botes y macetas varias, dista mucho de formar un ritmo o una
cadencia coherente. Debe reconocerse que detrás de este coleccionismo hay una
persona amante del color y de la vida, que riega las plantas y que habla con ellas.
Terapia cotidiana de ver crecer y florecer un “piecito” obsequiado por la
vecina o una añosa enredadera de la abuela.
Abuela que toma el sol en la galería
del patio, que se acomoda trabajosamente donde el sol le entibia sus rodillas y
no le quema la cabeza cana. Privilegio de este espacio semi-cubierto íntimo y
familiar que es el corredor del patio, donde la fruta la provee la higuera o el
guayabo y donde el aire está impregnado de aromas dulces que juegan en el patio
donde el viento nunca arrecia, donde las heladas no caen y donde el cielo se
abre entre el follaje.
Adiós a los patios
Coincide la desaparición de los patios con la introducción del concreto
armado. Y no es casualidad sino evidencia, del fin de la arquitectura vernácula
en las zonas urbanas del Estado de México. La fecha puede ubicarse en la década
de 1940. La industrialización se exportaba desde Hollywood a toda
Latinoamérica. El patio se cambió por el jardín en rededor de la casona, cuando
Pedro Infante se bajó del caballo para subirse al convertible.
Con la pavimentación de las calles en concreto
hidráulico (que en Toluca ocurre en 1951) llegan los autos americanos, el
garaje al frente, la casa al centro del predio y el adiós a los patios.
Esencia
El patio es a la casa lo que los
portales son a la plaza. Patio y plaza han desaparecido de los vocabularios
arquitectónicos y urbanísticos contemporáneos. Son, sin embargo, parte de un
pasado patrimonial que valoramos los nostálgicos… y algunos buenos arquitectos
como Mario Schejtnan y Jorge Calvillo.
Fig. 6 y 7: Malinalco, patios de
Mario Schetjnan y de Jorge Calvillo
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