lunes, 29 de diciembre de 2014

LA DESAPARICIÓN DE LAS ACERAS

Con la desaparición de las banquetas, Metepec pone en riesgo a los peatones, impide el arbolado urbano y desdibuja su perfil de pueblo mágico.
En cada obra nueva, se autoriza el estacionamiento a partir del alineamiento y consecuentemente, no emerge la arquitectura sino el vacío del espacio para los autos, los que se suben a la desaparecida banqueta y pasan por sobre el derecho de los peatones.
Hasta hace poco este fenómeno se apreciaba solamente en las gasolinerías, ahora en largas tiras de comercios diseñados para empobrecer la ciudad y despreciar al transeúnte.
El fenómeno está contagiándose en cada esquina, podríamos apodarlo el síndrome del Oxxo. Las imágenes ilustran en 4 tiempos cómo las banquetas desaparecen, cómo puede resolverse el mismo comercio con un diseño más humano y cómo se puede perfeccionar el cruce peatonal de las calles.
Sólo se requiere ser peatón y desde esa óptica enfrentar el diseño urbano. El auto es una máquina, el ciudadano en cambio es un ser humano. Se puede subordinar uno al otro y conservar lo poco que nos queda de urbanidad.
 

martes, 2 de diciembre de 2014

LA PROLE

10 x 1

Publicado en CAMBIO del Estado de México, # 114, noviembre 2014

Asistí el 23  de octubre a una conferencia del Dr. Massimo Livi Bacci, especialista en estudios de población. Le pregunté al final porqué él solo usaba el indicador de cuántos hijos tenían las mujeres en cada país y no tomaba en cuenta la edad de la reproducción. Me respondió que en Europa es común que las mujeres tengan los hijos en los treintas y que aquí esa edad es menor y que no entendía por qué preguntaba algo obvio.
Quizás no supe expresar mi angustia por la maternidad precoz en México (cosa que no digo yo, sino la OCDE). Mi maestro albañil me acababa de contar que es abuelo desde los 38 años y la noticia me daba vueltas en la cabeza en esos días como algo difícil de digerir. Pero lo que motiva que ponga hoy en blanco y negro mi angustia, fue saber antier que el nieto de 16 años de la señora de la limpieza ya se juntó y llevó a vivir a la muchacha a su casa. Es un jovencito menor de edad y vive en amasiato en la misma casa donde viven su madre, su abuela y su bisabuela.
A ver Dr Livi Bacci, aunque cada mujer en México tenga 2.2 hijos, si los tiene a los 16 o 18 años en lugar de a los 32 o 36 años como en Europa, los números se doblan, equivalen a 4.4 hijos por mujer, ya que habrá dos generaciones mexicanas por una europea. Me refiero a la mitad del país, por supuesto, sólo a la mitad pobre del país, a los 60 millones que se reproducen entonces al doble de lo que dicen los especialistas en población.

La gráfica muestra los descendientes consanguíneos de dos mujeres mexicanas a las que conozco y que llamaremos Antonia, de 81 años y Rosario (nacida en 1922, nonagenaria).  Las líneas rojas horizontales son los lapsos de vida antes de la reproducción. La primera señora  tiene al día de hoy 70 descendientes consanguíneos, tres de ellos universitarios; la segunda tiene 7 descendientes co-sanguíneos, todos universitarios. La primera es tatarabuela y la segunda es abuela.
Quiero dejar claro que en el fenómeno del crecimiento poblacional deben tomarse en cuenta dos indicadores: el número de hijos por mujer, y la edad de la reproducción. Y que hay dos Méxicos, esto sí es obvio.