miércoles, 7 de diciembre de 2011

Pobreza urbana




LOS OLVIDADOS
publicado en CAMBIO del Estado de México 78, Nov. 2011

Por tercera vez en el día me limpiaban el auto en un semáforo. Se acercó en esta ocasión un joven con una playera blanca, sucia en el borde inferior, donde con frenesí sacudía su negro mechudo. Le hice señas de que no quería sus servicios. No hubo caso, con aplicación y energía inauditas para alguien que lleva horas bajo el sol respirando el humo de los carros, se dio a la tarea de repasar su mechudo sobre mi auto, es decir, sobre mi caparazón de clase media que me distancia del mundo real y que es mi concha protectora en el crucero de la realidad.
Tomé una moneda, bajé el vidrio y se la entregué al muchacho dándole las gracias. Me vio a los ojos y me regaló una sonrisa hermosa, buena. Y quise llorar. Permanecí otro rato detenida unos metros adelante y pude observar con profunda tristeza cuántos otros hombres deambulaban entre los vehículos, cada uno de ellos ofreciendo mercancía inútil, inverosímil, cosas de plástico absurdas, como absurda se le vuelve la vida a quien no tiene empleo fijo, ni prestaciones sociales, ni techo ni sanitarios en la jornada.
¿Quién diablos los lanzó a la calle? ¿Y el DIF y la SEP? ¿Y yo? ¿Me toca a mí ver por ellos o hay políticas públicas que ven por ellos? Las dádivas oficiales no los enseñan a pescar, al contrario, alientan con becas los embarazos de las adolescentes, reproducen la pobreza más rápido que el trabajo. Y estamos endeudados los mexiquenses y los mexicanos y debemos seguir esperando en los semáforos porque no tenemos transporte público y debemos dar monedas a los de abajo, a los olvidados, porque fueron traídos al mundo sin la torta bajo el brazo.
¿Hasta cuándo? ¿Hasta que los recluten las bandas asesinas como ha ocurrido en Monterrey? ¿O hasta que la clase política los mire a los ojos y los vea? Pero desde los helicópteros no se ven los ojos, ni los semáforos ni los buses cafres ni las chácharas de plástico ni las adolescentes embarazadas. O hasta que la clase media meta al Seguro Social a sus domésticas para descubrir que por un año no tendrán derecho a ser atendidas por enfermedades crónicas ni por partos y que no podrán jubilarse más que con la pensión mínima sin haber cotizado en el INFONAVIT.
Algo huele mal, muy mal en esta sociedad que no ve la mirada ajena por fuera del vidrio del auto, y que se anestesia contra la tragedia cotidiana de la masa creciente de pobres, la que nos rodea en los cruceros y nos ofrece lo que no necesitamos a cambio de una moneda, una forma de distribución de la riqueza que ofende la dignidad y siembra encono. ¿De quién es el negocio de acrecentar la pobreza?

viernes, 4 de noviembre de 2011

Prepa 5




CLASICISMO CONTEMPORÁNEO*
Escrito para el libro digital “40 Aniversario de la FAD, UAEM”. 2004


El vocabulario clásico puede ser un sedante para una urbe en crecimiento anárquico. Los habitantes de Toluca, otrora “Toluca la Bella”, valoran las formas del clasicismo que conocieron a través de los numerosos edificios que diseñara en el siglo XIX Ramón Rodríguez Arangoity. A pesar del escaso legado arquitectónico de la Colonia, Toluca se familiarizó con las proporciones elegantes clásicas en su época de esplendor, la del gobierno del general José Vicente Villada, durante el Porfiriato. Conoció entonces una armonía urbana que daba civilidad a sus habitantes, los que hoy añoran esa dulce patria chica.

Toluca
Las administraciones de los años 60 y 70 se empeñaron en demoler piedra a piedra y adobe a adobe cada uno de estos acordes de la sinfonía que sonaba a pianola y a organillo. Junto con los tranvías se fueron los empedrados y los callejones. Los frentes de largas cuadras fueron demolidos para ensanchar las calles para que pudieran circular los autobuses. En lugar de fachadas de acompasadas ventanas y balcones, surgieron chaparras cortinas metálicas, los fierros forjados de los barandales fueron a dar a la basura y aparecieron en su lugar perfiles tubulares que oxidaron los mal acabados muros.
Toda esta tristeza se extendió hacia la periferia. Conforme la ciudad creció, lo hizo copiando la embrutecida imagen de la ciudad vuelta changarro. Paredes escritas con todo tipo de letreros, inconclusos cuartos coronados de varillas y angostísimas banquetas salpicadas de todo tipo de postes se fueron alargando hasta los confines del municipio que linda con Metepec.

El Portal clásico
En una esquina cualquiera de la interminable calle que une Toluca con San Felipe Tlalmimilolpan, se encuentra la Preparatoria No 5 de la Universidad Autónoma del Estado de México. Las instalaciones se componen de tiras de aulas alineadas en paralelo que se dan la espalda unas a otras; de un estacionamiento al frente por donde es obligado el acceso y por una barda perimetral malhecha y coronada por malla. Enfrente, y a cada lado, un paisaje infra-urbano con semáforos y perros callejeros. Los estudiantes entrando y saliendo por la puerta de los autos parecen condenados a ser tratados como máquinas.
Cuando la administración central de la Universidad me solicita el diseño de un acceso nuevo para este sitio, no dudo un momento: se trata de una obra que trasciende el ámbito escolar para impactar el ámbito urbano y me decido por el vocabulario del clasicismo más puro, el del pasado perdido.

Inspiraciones
Ir al origen de las universidades nos lleva a Bologna, a la época protorrenacentista, nos conduce al espíritu latino que da origen al término Universitas. Vitrubio, entonces, es el maestro obligado que muestra el camino y Palladio, su noble alumno. Haremos entrar a los estudiantes por una puerta tan digna como la tradición cultural greco-latina y ellos mismos se merecen.
Haremos una pequeña piazza en el vértice de la esquina para compartir con la ciudad el privilegio de ser universitarios, le daremos presencia y dignidad a un crucero mezquino y traeremos al presente lo mejor de la antigua civitas, ésa que se perdió entre los topes, los puestos ambulantes, las sirenas de ambulancias y las bolsas y botellas de plástico que ensucian la calle.
Así, al frente, la puerta de 4 metros de altura reduce su ancho conforme se eleva, siguiendo el buen juicio de Vitruvio. Por dentro se alzan 4 columnas toscanas que se reducen a partir de un tercio de su altura según lo recomienda Andrea Palladio. Los espacios entre cada una son de una vez y media el de su diámetro. El pórtico es pequeño pero alto, desde él se accede a la conserjería, y de frente, al grueso de los salones y áreas administrativas. Escalones curvos elevan el acceso que se yergue simétrico por sobre las irregularidades del terreno.
Los materiales usados son el tabique oscuro, aparente, usado a tizón y la piedra conocida como “blanca Alaska” pero proveniente de Pachuca. El contraste es clásico también y recuerda la interpretación clásica que hace Jefferson en Monticelo. En el piso se colocó piedra laja irregular y en los escalones cantera rosa. Los faroles se diseñaron con sencillez usando esferas translúcidas. En resumen, la obra tiene dos fachadas, la que da a la calle y la interior que se aprecia desde los edificios de la escuela.

La eterna contemporaneidad
El vocabulario clásico del que hablábamos al principio ha comenzado por obtener el respeto de los vecinos, quienes se esfuerzan ahora por seguir mejorando los alrededores, conscientes de que tienen un buen punto de referencia. La gran virtud del clasicismo bien proporcionado es que es atemporal, tan antiguo como las grandes piedras filosofales sobre las que
se cimenta nuestra civilización occidental y tan contemporáneo como las ideas de dignidad humana que alimentan la sociedad justa a la que aspiramos. Además sabe envejecer, adquiere encanto con los años, no pasa de moda, no caduca jamás.

jueves, 3 de noviembre de 2011

MALINALCO




CAL Y CANTO
Susana Bianconi y Andrés Galindo
Publicado en la Revista CAMBIO 78 del Estado de México. Octubre 2011


Malinalco ya es Pueblo Mágico. Ha sido incluido en la lista de pueblos mexicanos dignos de ser preservados por su originalidad y belleza. Su centro histórico es prodigioso, su enclave es espectacular pero su arquitectura reciente es un bodrio.
El encanto de las cuadras centrales de Malinalco se hace añicos contra las nuevas bardas de block y las marquesinas de losas de concreto.

El arcoíris de las bugambilias se estrella contra el gris del cemento. La variedad de materiales naturales de la arquitectura tradicional (teja, adobe, madera, ladrillo y piedra) acaba de golpe contra el material industrializado carente de color y de alma. Block, tabicón y cemento gris son piedras artificiales contaminantes, que carecen de atributos y que materializan la pobreza estética de quienes no pueden copiar la belleza con que construían sus mayores.


Mea culpa. Las facultades de arquitectura no enseñan a construir en adobe y ni en piedra. La academia se ha alejado de las raíces intemporales de la arquitectura vernácula. Se habla de ella como de cosa del pasado, como de piezas de museo. Son los arquitectos paisajistas los que conservan viva la tradición, véase sino el acceso al Club de Golf Malinalco, donde las bardas de tecorral se alzan entre magueyes y se coronan con bugambilias. El tecorral es una técnica sencilla de acomodar las piedras sin mezcla, usada en el campo y revalorizada en este acceso que le ha valido a su autor, el arquitecto Mario Schjetnan, un premio internacional.


Pero hay pereza o vergüenza por hacer adobes, hay menosprecio por la tierra y por sus gruesos muros, hay un rechazo por lo tradicional entre la gente que ve televisión y que sucumbe ante los anuncios de la industria del cemento. La arquitectura de tierra no es negocio para los industriales y por eso no se anuncia. La arquitectura de tierra es gratis, no contaminante, las juntas se hacen con lodo y el lodo no se vende en bolsas de plástico, el lodo es la tierra misma.
Los reglamentos de imagen urbana de los centros de población valiosos como Malinalco no imponen el uso del adobe en las nuevas construcciones. Las licencias de construcción podrían condicionarse al uso de este material y a la piedra (cal y canto) bien cortada, para garantizar la estética de las formas que natural y estructuralmente manan de esos materiales. Una cláusula tan sencilla y definitiva garantizaría que no aparecieran formas contrahechas como las de los dizque arcos de acceso a Malinalco, fruto de una tecnología de concreto armado de pésimas proporciones.


El arquitecto Jorge Calvillo tiene su despacho en una elegante casita de adobe en Malinalco y su visión sensata y respetuosa del sitio debería ser emulada por los vecinos. Su talento debe ser tomado en cuenta también por la autoridad local, ésa que ha hecho el esfuerzo por poner en alto el nombre de Malinalco al inscribirlo como Pueblo Mágico y que al mismo tiempo ve sin horrorizarse cómo la dignidad de su arquitectura merma cotidianamente ante la proliferación de losas planas, de tinacos negros y de aplanados grises.


Cuestión de respeto al presente y no sólo al pasado.

domingo, 18 de septiembre de 2011

El futuro del perfil urbano mexiquense

EL PERFIL DEL URBANISMO MEXIQUENSE
publicado en Cambio # 77, Septiembre 2011






Nuestro nuevo gobernador proviene de una de las áreas periurbanas más feas del país, Ecatepec, un sitio que ha crecido a la brava, sin diseño urbano, sin planes ni planos, sin belleza, sin arbolado urbano, sin agua, sin alma. No es culpa suya por cierto, pero será su responsabilidad que en estos próximos seis años el territorio mexiquense no continúe “ecatepequizándose”.





En el nuevo gabinete del gobernador Eruviel Ávila no aparece ningún servidor público con estudios en urbanismo, ningún arquitecto tampoco, ni nadie con estudios sobre el medio ambiente. Llama la atención dado que 15 millones de personas vivimos en un territorio pequeño (el 1% del total nacional) y dado que tenemos problemas urbanos de inmensas dimensiones, unos espontáneos y otros deliberadamente provocados desde las dependencias oficiales.





Durante el sexenio pasado el Estado de México se pobló de Ciudades Bicentenario, las mal llamadas ciudades que efectivamente lucen bicentenarias porque nacieron muertas y hoy tienen casas vacías, deterioradas e invadidas por malvivientes. Según el estudio hecho por la Comisión de Vivienda de la Cámara de Diputados, el Estado de México tiene 558,000 viviendas en esa condición anormal. Las licencias fueron expedidas por la Secretaría de Desarrollo Urbano entonces a cargo de Marcela Velasco, una dócil licenciada que firmó autorizaciones para desarrolladores de viviendas vacías hasta su último día en funciones (a estos sitios moribundos se los conoce en la ley mexiquense con el nombre de Conjuntos Urbanos y consisten en candelabros de calles cerradas con monótonas casas semejantes y carentes de amenidades, de sitios laborables, de infraestructura cultural, en suma, carentes de calidad de vida).





Hoy, la cartera de Desarrollo Metropolitano ha recaído en manos de un Licenciado en Negocios. Si los asuntos metropolitanos son materia de negocios, qué nos cabe esperar del Desarrollo Urbano que ha quedado a cargo de alguien sin grado académico, del único ciudadano a secas del gabinete, quien tendrá en sus manos la compleja tarea de visualizar el futuro de nuestras ciudades. Pondremos atención en conocer de qué cantera extraerá a colaboradores, para evaluar si acaso alcanzan la estatura que amerita la solución del caos de la mancha periurbana mexiquense.
Echo al ruedo 17 propuestas paliativas:





· redensificación de los cascos urbanos antiguos
· revitalización de áreas gangrenadas mediante el cambio de uso de suelo a mixto
· consolidación de los suburbios inconclusos
· reciclaje de los edificios industriales abandonados
· preservación de los cauces urbanos, corredores biológicos y barrancas
· recuperación y convivencia con las zonas lacustres
· reforestación urbana con especies adecuadas
· puesta en valor de sitios e inmuebles entrañables
· peatonalización de áreas abandonadas como las vías ferroviarias
· creación de ciclovías y transportes alternativos
· oferta de departamentos en altura para solter@s
· adquisición de reserva de terrenos urbanos para fines colectivos
· regularización de carriles vehiculares para ensanchar banquetas
· revisión del Libro V que norma la construcción y que fue confeccionado por los especuladores del suelo
· creación de pozos de absorción
· diseño de glorietas para evitar monstruosos puentes vehiculares
· revalorización del transeúnte como medida de todas las cosas urbanas





¡Cuánta tela de donde cortar sin ocupar un solo metro más de tierra baldía! ¡Cuánto por hacer en el perfil urbano del Estado de México! ¿Estará el equipo de Eruviel Ávila a la altura de nuestras muy mexiquenses necesidades?

miércoles, 31 de agosto de 2011

APUESTAS

LUDOPATÍA
Publicado en la revista CAMBIO del Edomex #75 de Agosto de 2011

En una plaza comercial de Metepec han instalado un casino, uno de los varios que operan desde que Santiago Creel los autorizara, siendo Secretario de Gobernación de Fox. Pues en esa plaza comercial tuve tiempo suficiente la otra mañana para observar a un individuo de espíritu desmayado, sentado en una banca, mirando su celular con aspecto de absoluto desasosiego. Pasé frente a él para ir al banco. Hice muchos minutos de cola en el banco porque el señor delante de mí depositaba nada menos que ciento ochenta mil pesos en efectivo, dinero que fue sacando de diferentes sobres. La cajera contaba los billetes con calma, sin inquietarse; yo en cambio estaba impresionada pensando quién podía estar tan quitado de la pena con tanto dinero contante y sonante. Al salir del banco vi el letrero del casino y entendí: la casa siempre gana. Volví sobre mis pasos y ahí seguía el triste personaje solitario, en bancarrota y presentí que estaba al borde del suicidio o del robo.


Si acaso los casinos fueran glamorosos, elegantes y caros (con fichas mínimas elevadas) al menos así, sólo los ricos, los ahítos, los millonarios podrían jugar y perder su dinero. Pero la realidad es otra, nuestros nuevos casinos no son Montecarlos sino vulgares bodegas donde cualquiera puede iniciarse en el juego. Iniciación nada saludable para quien vive al día y que una vez atrapado miente, estafa, roba o extorsiona. “Vivir mejor” sentencia el anti-gobierno federal. No dudo que el gran señor que depositaba los ciento ochenta mil pesos en efectivo viva mejor. Pero, los adictos al juego, ¿cómo viven? Sin duda la legalización del juego es uno de los factores de la violencia y de la corrupción de la última década que corroe a nuestra sociedad junto con la proliferación de la Santa Muerte, de la podredumbre del Instituto Nacional de Migración y del sindicato de maestros.


Pero hay otra ludopatía que me preocupa y es la que padece Calderón. Él juega a hacer la guerra a sus compatriotas malosos y no sabe ningún otro juego. Y ojalá fuera un juego y los muertos se levantaran risueños, limpiándose el polvo y dijeran ahí muere, mejor nos vamos a trabajar o a estudiar o a pasear al perro. Pero los muertos son reales, son mexicanos y centroamericanos que no entendieron la criminalización de sus vidas.


Franklin E. Zimring, investigador de la universidad de Berkeley, analiza la disminución constante y sostenida de los delitos en la ciudad de Nueva York desde 1990. (How New York Beat Crime, revista Scientific American, agosto 2011). Resulta interesante leer cómo la ciudad de Nueva York sigue bajando sus índices delictivos sin atacar a los drogadictos, sin encarcelarlos, sin acosarlos. Veinte años de criminalidad a la baja en la Gran Manzana gracias a simples mecanismos de eficiencia en el combate al delito común y que, mientras en el resto de la Unión Americana los índices de encarcelamiento aumentaron en 65%, en Nueva York bajaron y los crímenes serios se redujeron en 85%.


Si a alguien de los servicios de inteligencia le importa detener la escalada demencial de crímenes en México, puede leer este artículo académico y ponerse a pensar en cuáles otros juegos recetarle al ludópata Calderón, para que no acabe con todos nosotros con tal de ganar una guerra que sólo se libra en su culpa original, confesada con el pervertido dicho de haiga sido como haiga sido.

jueves, 4 de agosto de 2011

LLUVIA EN EL ALTIPLANO CENTRAL





LA REFUNDACIÓN DE TENOCHTITLAN


Publicado en CAMBIO del Estadode México. Julio 2011







No se puede vivir con el agua a las rodillas, pero sí se puede convivir con el agua si se piensa un poco antes de fincar. El oriente del valle de México se inunda porque el agua de lluvia vuelve por sus reales y reconoce el cuenco del lago de Texcoco. ¿Cómo construir entonces sobre un lago intermitente, un lago que se hace grandote y se hace chiquito?



Las chinampas mexicas fueron la solución que los aztecas encontraron para convivir con el agua. Ellos dragaron el lecho del lago y echaron ese lodo sobre el suelo húmedo, siguieron dragando y subiendo sus islotes artificiales. Así crearon una ciudad de canales y de parcelas de tierra firme, es decir, de chinampas. En ellas se vivía, se sembraba y cosechaba. Por los canales se iba y venía en trajineras como se hace aún en Xochimilco.



Hoy, las inundaciones recurrentes son cada vez más graves debido la inmensa mancha urbana pavimentada e impermeable. Los asentamientos bajos y extensos han ocupado todo el vaso y el río de Los Remedios, convertido en canal, pasa por encima del nivel a desaguar. Y ahí está el detalle: el área de los lagos debe volver a ser propiedad federal, no propiedad privada como se ha ido convirtiendo por obra y gracia de la complacencia de los gobiernos del Estado de México y del federal. Se ha vendido tierra de la nación inundable a particulares. Se ha enajenado un bien hidrológico, regulador del nivel del valle, a gente pobre. Se ha timado, se ha lucrado y se ha canjeado tierra por lealtad electoral. Y seguirá lloviendo cada año y seguirán las indemnizaciones, las tarjetas de a diez mil pesos, las miradas compasivas de los funcionarios públicos con botas de hule.



LA PROPUESTA
El oriente del valle debe refundarse sobre un terreno sin pavimentos donde vuelva el agua a reflejar los volcanes. Los edificios deberán emerger de entre las aguas, cimentados profundamente sobre pilotes de fricción. El nivel de banqueta deberá quedar alto, a unos 2 metros del suelo actual. El transporte circulará por canales reguladores que mantendrán siempre un nivel mínimo de agua para deslizarse. Los bicitaxis pedalearán en el agua, serán como los cisnes del lago de Chapultepec.



Los ductos de abastecimiento de agua potable serán flexibles para evitar fugas y los drenajes irán a micro plantas tratadoras, a razón de una por cada manzana, antes de descargar en los canales.



Durante los meses de estiaje o sequía, el fondo del lago aparecerá como un tapete craquelado con hierbas silvestres y surcado por canales con embarcaciones. El paisaje natural seguirá vivo bajo la sombra de las construcciones y durante las lluvias el cuerpo de agua no necesitará ser desaguado. Manzana a manzana la obra debe comenzar y sugiero que la gran explanada frente al Palacio Municipal de Chalco Solidaridad sea el laboratorio donde se levante el primer complejo elevado sobre pilotes profundos. Seguramente servirá además de refugio para los damnificados de la próxima inundación.



Desde ahí y para los cuatro puntos cardinales, el ejercicio deberá continuar a través de los canales, los que siguiendo el trazado de las calles actuales, llegan hasta el lago que aún existe y así, manzana a manzana, chinampa a chinampa, islote a islote, se habrá refundado Tenochtitlán.

sábado, 9 de julio de 2011

El Infierno es un Condominio




LOS CONDOMINIOS 25 AÑOS DESPUÉS
publicado en la revista CAMBIO, Estado de México, junio 2011





Hace 25 años mis suegros compraron una casa pequeña de una planta en un condominio típico: calle al centro con 21 casas idénticas a cada lado, todas con jardín al frente y espacio para un auto estacionado. Se veían bien. Había orden y armonía, las banquetas eran una sucesión de lositas rodeadas de césped.


La gente se conocía, todos eran propietarios y cuidaban sus viviendas. A los pocos años mi suegro falleció, pero si hoy pudiera resucitar para ver dónde sigue viviendo su esposa, se volvería a morir. Reconocería sin embargo su casa porque es la única que conserva el jardín al frente; las demás han construido en ese espacio e incluso han incorporado la cochera hasta ocupar el 100% del predio. Consecuentemente los autos ocupan la calle y los de hasta atrás no tienen manera de pasar.


Muchas rejas han sido levantadas adueñándose de la banqueta. En ellas cuelgan su ropa mojada los actuales moradores de las casas que ya no son aquellos de hace 25 años sino inquilinos o segundos o terceros dueños. Hacia arriba también ha crecido la privada, ya hay cinco casas de tres pisos, es decir, tienen una ocupación del suelo del 300%. La unidad cromática de un inicio ha desaparecido y el caos prevalece ahora.


El área verde común ubicada al frente sigue baldía, no hay ni un árbol que le ladre. Muchos no se percatan de esa ausencia porque salen de madrugada a trabajar y regresan de noche del trabajo. Por lo mismo las casas quedan solas y el miedo hace crecer las bardas que separan las propiedades: las hay de cornisas con vidrios rotos y otras electrificadas.
El conjunto es grotesco. Es, sin embargo, una réplica a escala de toda la sociedad que ha perdido su capacidad de vivir en comunidad. Una sociedad grotesca que sólo mira por su micro territorio, su ámbito cercado, su auto enjaulado, sus hijos adheridos a la televisión.

Los condominios son como los envases de leche de cartón: imposibles de reciclar. Son un engendro comercial que sólo funciona para quien vende las casas, no para quienes las habitan, porque donde uno sólo de los condóminos se niegue a acatar las normas del condominio (sean éstas de construcción, de uso o de pago de mantenimiento), abre la puerta para que los demás tampoco acaten las normas y a partir de ahí, el quinto infierno de Dante está a la vista.


Cada condominio es una especie de estado autónomo dentro de la ciudad. Su deterioro ocurre intramuros y nadie puede intervenir para rescatar el sitio de sus anomalías. La modalidad urbana del condominio es legal y consecuentemente las dependencias de Desarrollo Urbano continúan otorgando licencias para más y más calles cerradas, donde por una sola puerta entran hasta un máximo de 59 familias.


Estas vecindades contemporáneas pueden albergar hasta casas de seguridad de malvivientes porque el municipio no entra a ellas, las patrullas sencillamente no caben, no tienen dónde girar, y el meterse de frente las lleva a un punto sin salida.


Quizás la falta de urbanismo de este modelo comercial de vivienda deba responder por el deterioro del tejido social. Antes, la vida se daba en los barrios abiertos, donde las calles eran públicas, donde la ciudad y sus amenidades se entretejían con las viviendas y donde los vecinos se iban a pasear al zócalo más cercano. Nada de eso provee actualmente un condominio de calle cerrada, en el cual cada vecino se ha sido convertido, a fuerza de vivir en un callejón sin salida, en un temible desconocido.

jueves, 30 de junio de 2011

Elección urbana en el Edomex

10 PREGUNTAS URBANAS PARA LOS 3 CANDIDATOS
Susana Bianconi


1. ¿Promoverá los usos de suelo mixtos o seguirá la segregación social y económica de la mancha urbana?


2. ¿Recuperará los ríos del Estado de México o continuará tapándolos con lápidas?


3. ¿Alentará la construcción de casas habitación en cemento o en biomateriales?


4. ¿Promoverá la creación de Plazas Públicas o seguirá con la construcción de callejones sin salida?


5. ¿Alentará el uso de la bicicleta o aumentará carriles vehiculares sobre los camellones?


6. ¿Sabe hacer jardines de lluvia para convivir con el agua o prefiere aumentar el diámetro de los drenajes?


7. ¿Piensa arbolar las calles y los camellones o prefiere que se vean los espectaculares?


8. ¿Creará Institutos de Planeación Urbana o seguirán las constructoras haciendo casitas en medio del campo?


9. ¿Correrán los trenes modernos de pasajeros por el Estado de México o Usted preferirá viajar en helicóptero?


10. ¿Cree que se deba detener el crecimiento poblacional del Estado o alentará el paracaidismo en zonas de riesgo?

martes, 17 de mayo de 2011

Callejón sin salida





ANTI URBANISMO
Publicado en el #71 dela Revista CAMBIO del Estado de México, mayo 2011


Entre las causas del deterioro social que sufrimos se ha mencionado últimamente al espacio urbano contemporáneo y a su carencia de plazas públicas. La polarización económica se materializa en la distribución de las nuevas casas habitación, donde los que son sujetos de crédito se atrincheran y hacen concha por las noches en un condominio; para levantarse convertidos (como el Gregorio Samsa de Kafka) en bichos raros y enajenados de la sociedad que deambula al otro lado del caparazón.


Las ciudades contemporáneas, las del Estado de México al menos, no son diseñadas por arquitectos humanistas sino por especuladores del suelo urbanizable. Estos constructores forman un grupo poderoso de agiotistas cuyos productos, sus casas en serie, cotizan en la bolsa como si se tratara de tornillos o zapatos. Estos “empresarios” no viven en las casas que ellos construyen por supuesto, porque las privadas que repiten por los llanos mexiquenses, no arman tejido social; el barrio no se logra en esas calles cerradas; y muchas de esas casas ya están vacías y deterioradas y ocupadas por basura, drogadictos o son usadas como casas de seguridad del crimen organizado.


El diseño de calles y avenidas no se discute entre expertos, no se consensa con los habitantes del lugar, no se planifica. Sólo se especula. Los miles de nuevos “felices” dueños de estas casas, deben llegar a ellas por el mismo camino de antaño, ahora saturado de vehículos. No se tienden redes de transporte masivo y en cambio se abandona al comprador a su suerte. A diferencia de las “colonias”, con las que 100 años atrás crecían las ciudades mexicanas, hoy cada calle privada no forma parte de una red sino que languidece adherida a ese único y vulnerable y saturado cordón umbilical que la conecta al resto del mundo.


La mejor analogía de este esquema anti urbano mexiquense, lo dan las nervaduras de la hoja de un árbol. Para ir de una hoja a la otra debemos llegar al tronco (a la avenida primaria) y no hay manera de reducir los recorridos porque las nervaduras de las hojas de los árboles conducen la savia sólo en una dirección, desde la raíz hasta las hojas, no hay vuelta atrás ni intercomunicación de fluidos entre ellas.


En cambio, en las ciudades la gente va y viene. Sale y regresa. Para este frenético ir y venir, la cuadrícula supera a las nervaduras. En una cuadrícula, las opciones de circulación son múltiples, no existe cordón umbilical (pecíolo) que nos obligue a circular siempre por el mismo trayecto y por lo tanto la cuadrícula, la cuadra, nos hace libres, nos provee de alternativas, nos ahorra distancias, nos regala encuentros diversos, nos invita a pasear y no nos aburre. Evita los embotellamientos. Evita los puentes peatonales porque los peatones tienen múltiples pequeños cruceros donde cruzar y no uno solo, inmenso crucero al que tener que salvar mediante 34 esforzados escalones.


Recordemos que cada puente peatonal es la evidencia de un fracaso. Es la manifestación antiestética de la falta de diseño urbano a nivel de suelo, a nivel del peatón, a nivel del ciudadano y recordemos que es el ciudadano la única razón de ser de las ciudades. En cambio, las ciudades mexiquenses de hoy están diseñadas para los trailers y los camiones materialistas, para las camionetas urgidas de llegar al aeropuerto sin detenerse a ver a los atropellados, a los de a pie.


La ciudadanía en este Estado se adquiere al comprar un auto. Si no tienes auto no vales nada. Te mandan por un tubo, el tubo del puente peatonal.

lunes, 28 de marzo de 2011

Bastardos


EL NEGOCIO DEL MATRIARCADO

Publicado en Cambio del Estado de México # 70, marzo 2011









Antigua figura paterna


El programa federal Oportunidades impulsa la maternidad irresponsable al premiar con dinero contante y sonante a aquellas mujeres que no ejercen control natal. Así, el modus vivendi de muchas mujeres se ha convertido en parir a expensas de la beca Oportunidades; beca que premia la procreación femenina sin involucrar a los papás en el destino de sus hijos.


El acelerado crecimiento de la población nacional (cuatro millones más de lo esperado en el censo 2010) está estimulado desde el gabinete presidencial. Si bien las becarias de Oportunidades reciben charlas bimestrales donde se les ilustra en controles natales, sólo reciben dinero las que no hacen uso de ellos, las que paren. No se premia en cambio a aquellas mujeres que deciden hacer una carrera, o que se especializan en algún oficio, no se premia a las que esperan juntar un patrimonio antes de traer hijos al mundo. No, nada de eso, Pavlov le da azúcar al animalito que hace lo correcto y las jovencitas haraganas aprendieron rápido la lección: para recibir el azúcar de Oportunidades sólo hay que embarazarse, formarse en la fila de la beca mes con mes y a más hijos, más becas. Nacen niños sin papás (sólo con progenitores), nacen niños de madres prostituidas por un estado pavloviano, son los hijos de mujeres que comercian la carne humana.


La política social que estimula la maternidad sin responsabilidades está llevando a este país a garantizar un ejército interminable de jóvenes mal nacidos y malqueridos que encontrarán refugio en organizaciones clandestinas. La moda de ganar dinero a cambio de procrear hijos devino de una política social bien intencionada pero errada. El Gobierno de la Ciudad de México instrumentó con López Obrador ayudas a madres solteras, lo cual en sí mismo no estaba mal, si se trataba de una mujer con la tragedia personal de haber traído al mundo un hijo sin padre. Pero no se condicionó (y toda beca debe tener condiciones) a no seguir trayendo bastardos al mundo. Consecuentemente fue una política popular que ahora imita el gobierno federal y hasta el Estado de México.


En su discurso del 2 de Marzo el gobernador Enrique Peña Nieto dijo que en este Estado se seguirá apoyando a las madres adolescentes, promocionando así los embarazos de las jovencitas. Como consecuencia de estos incentivos promovidos por los gobiernos de todas las corrientes políticas, se ha tenido que crear una terminología ad hoc, socialmente correcta para referirse a los niños nacidos a cambio de una beca. Ahora a estos chicos se les llama hijos de familias mono-parentales. Es decir, hijos de la chingada porque las becas premian la desintegración familiar al excluir a los hombres de las responsabilidades de la formación de una familia.


El matriarcado comercializado en cómodas becas mensuales está destruyendo la sociedad mexicana, está pulverizando el crecimiento económico y está reproduciendo la pobreza extrema a gran velocidad. Entreguemos becas a las parejas sin hijos que decidan casarse a partir de los 30 años. Que se premie la responsabilidad, que se incentive la madurez y la plenitud de capacidades. Será una política de largo aliento, que cosechará ciudadanos de bien.

domingo, 13 de marzo de 2011

Salud y Arquitectura

SALUD Y ARQUITECTURA

Publicado en CAMBIO del Estado de México No 69; febrero 2011

“Váyase a vivir a Cuernavaca” me dijo hace años un médico que no lograba curarme un resfrío crónico. “Es la receta más cara que me han dado en mi vida”, le contesté mormada y con los ojos húmedos. En ese entonces estudiaba por las mañanas en un edificio frío como nevera, los salones amanecían a 8 grados centígrados y al mediodía llegaban a los 12 grados. Así, entumida de frío, subía al auto que estaba al rayo del sol y que alcanzaba 41 grados en su interior. Esos cambios bruscos de temperatura me traían de médico en médico y de medicina en medicina. Gastaba tiempo y dinero y no me curaba.
Evidentemente quien necesitaba tratamiento no era yo sino el edificio, el que a pesar de tener ventanas no permitía la entrada del sol debido a unos aleros propios de tierra caliente. Y qué decir del estacionamiento que carecía de árboles que mitigaran el sol. El clima del altiplano toluqueño es de alta montaña y consecuentemente los edificios y los espacios abiertos deben manejar la orientación y el asoleamiento con sutileza e inteligencia, es decir: ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre.
Pero no sólo el frío y el calor enferman a la gente. También el aire viciado hace daño. Los edificios carentes de ventilación al exterior, revuelven el mismo aire saturado ya sea con ventiladores o con aparatos de “clima” artificial. Como en los aviones, la gente respira una y mil veces sus propios gérmenes y se enferma; pero antes de eso suele bostezar frecuentemente debido a la carencia de oxígeno. Los techos bajos de las construcciones contemporáneas agudizan el problema. Los grandes salones de antaño contenían mucho más aire gracias a su generosa altura.
Una escalera mal trazada o mal construida no enferma a la gente, sino que la manda directamente a urgencias. Me refiero a la peligrosa diferencia de altura entre un escalón y otro que provoca una caída involuntaria y un hueso roto o un esguince. Los médicos no indagan sobre las condiciones del sitio del accidente ni le recetan arreglos a los escalones, al cabo, no son supervisores de obra. Tampoco preguntan sobre las condiciones del inmueble del paciente.
Hay gente enferma porque que vive en sitios malsanos, en casas con eternas humedades en los muros, donde el sol jamás toca los hongos que crecen en las paredes. Hay gente enferma de ruido porque no descansa en silencio sino que escucha a los del cuarto de junto, a los ruidos de la calle, los gritos de los vecinos, las sirenas de las policías, la música del desvelado. El silencio es reparador, al igual que la privacidad.
Aislación, espacio amplio, seco y sano debería ser la definición de vivienda, aunado a la terapia verde; es decir, a la existencia de un árbol frutal por cada unidad familiar. En caso de que un chico se descalabrara trepando al árbol por la fruta, el médico entenderá que no se trata de un error arquitectónico sino de un apetecible pasatiempo infantil cargado de aventura, de olor y sabor… “mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla/ y un huerto claro donde madura el limonero”…. Antonio Machado lo dice mejor que nadie.

jueves, 20 de enero de 2011

Bellas Artes




ORFANDAD


Publicado en CAMBIO del Estado de México en Enero 2011


La subordinación del INBA y del INAH al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) en esta primera década del siglo XXI, ha tenido consecuencias desastrosas para la conservación patrimonial de inmuebles de valía. El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) debería hacer por el siglo XX, lo que el INAH hace por el patrimonio de todos los siglos anteriores. Sin embargo, fuera de la Ciudad de México el INBA no existe en materia de conservación, valoración y catalogación de sitios y monumentos.

Según el teórico de la arquitectura León Krier, durante el siglo XX se construyó más que en todos los siglos anteriores de la humanidad. Por un lado la población mundial pasó de 1,500 a 6,000 millones y por otro la sociedad de posguerra se volvió consumista y vio con malos ojos la conservación del patrimonio heredado y lanzándose una aventura demoledora contra todo lo que se apreciara como pasado de moda.
A pesar de ser la arquitectura una industria pesada y compleja, el vértigo del Movimiento Moderno logró construir colosos y a la vez destruirlos a los pocos años sin el menor sentido de culpa, sin remordimientos estéticos ni ambientales. El siglo XX construyó rascacielos consumidores de energía, creó aeropuertos y los manoseó hasta volverlos irreconocibles, alzó estadios y los tumbó.

Mientras lo construido antes de la segunda guerra Mundial fue de buena calidad y con finos detalles (pensemos en el Art Decó), lo construido a partir de la posguerra fue frenético, irrespetuoso y barato, donde algunas tendencias de moda se reprodujeron sin ton ni son a lo largo y ancho del planeta. México también se sumó al Movimiento Moderno de la arquitectura, pero tuvo un componente excepcional que le dio personalidad propia: la estima de sus raíces. Así surgieron obras magníficas que amalgamaron la vanguardia con la identidad mexicana y así lo entendió la UNAM cuando impulsó ante la UNESCO a su Ciudad Universitaria de El Pedregal como Patrimonio Mundial de la Humanidad.
Separar la paja del trigo es tarea de especialistas conocedores. El ojo fino que aprecia los valores arquitectónicos de un inmueble y que logra traducirlos para que todo el mundo los apropie es lo que hace ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios por sus siglas en inglés). A nivel nacional sin embargo, lamentamos la ausencia del ente que vele por la salvaguarda del patrimonio construido del siglo XX fuera del Distrito Federal.

Obvio resulta decir que no todo lo hecho a lo largo de la centuria pasada debe ser preservado, máxime cuando, como hemos comentado, algunas obras se caen solas por malhechas y otras son de tan baja calidad plástica que hacen daño al entorno en el que nacen, generalmente como producto de la demolición de obras anteriores más armoniosas con el rededor. Sin embargo, lo poco bueno y valioso merece catalogarse y lamentablemente carecemos de un archivo nacional de bienes inmuebles del siglo XX en los Estados, y el INBA se hace el desentendido.
Creado en 1950 el INBA carece de delegaciones estatales, carece de interés o de presupuesto o de voluntad o está esperando a que una nueva ley mandate al INAH a hacerse cargo de lo que queda del pobre siglo XX cambalache.

Mientras tanto los centros de las ciudades de provincia ven aparecer a diario franquicias comerciales donde antes hubo elegantes inmuebles en esquina que no deberían desaparecer para cambiar de uso. Pero el INBA no reglamenta, no interviene, no existe. En provincia estamos en la orfandad.